La condena de Freddie, el SIDA

Beatríz Pellegrín Variedades

Por Beatriz Pellegrin B | @BeaPellegrin

En el año 1981 aparecían los primeros casos, específicamente en Estados Unidos, de una enfermedad devastadora que tomaba por sorpresa a la sociedad y a los médicos, quienes no sabían cómo abordarla. El patrón de los enfermos – en principio- se centró en hombres homosexuales que disfrutaban de distintas parejas. Ese mismo año llegaba a Venezuela la banda inglesa Queen, con su peculiar vocalista, disfrutando de fama mundial con ya diez años en el mercado.  De las cinco presentaciones en Venezuela, solo se realizó una, porque fue decretado luto nacional tras la muerte de Rómulo Betancourt.

Una década después, (24 de noviembre de 1991)  Freddie Mercury, perdería la vida producto de este afección, ya identificada como el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH). Y la que solo admitió un día antes de perder la vida tras sufrir complicaciones por bronconeumonía. Murió ciego, extremadamente delgado y perdió un pie. Recientemente, comentó Brian May, guitarrista de Queen a The Sunday Times: “El problema era su pie. Trágicamente, quedaba muy poco de él. Una vez nos lo enseñó durante la cena y dijo: ‘Vaya Brian, perdona si te he molestado enseñándote eso'”.

Comunicado a sus fans

“A partir de las enormes conjeturas que han aparecido en la prensa durante las dos últimas semanas, deseo confirmar que soy VIH positivo y tengo sida. Creo que ha sido correcto no publicar esta información hasta ahora para proteger la privacidad de quienes me rodean. Sin embargo, ha llegado el momento de que mis amigos y mis fans de todo el mundo sepan la verdad. Espero que todos se unan a mis doctores y a todos los demás en el mundo que luchan contra esta terrible enfermedad. Mi intimidad siempre ha sido algo especial para mí y soy famoso por conceder pocas entrevistas. Por favor, comprendan que esto seguirá siendo así”. (23 de noviembre de 1991)

Así lucía a seis meses antes de su muerte, durante la grabación del video “These Are The Days Of Our Lives” (30 de mayo de 1991)

Mercury descubre que padece el síndrome en 1987, seis años luego de haberse detectado el primer caso de SIDA en EE.UU. Vio de cerca como amigos fallecieron de la enfermedad. El deterioro que produce, y sobre todo en esa época en la que todavía se estaba empezando a establecerse un protocolo para combatirlo,  llevaba al individuo poco a poco a una devastación total de su cuerpo, con huellas visibles que hacían a los enfermos un blanco a la discriminación.

Freddie lo escondió hasta de los miembros de la banda (hasta que ya era muy evidente). Solo lo sabía su círculo más cercano que incluía a la conocida Mary Austin, quien fue su novia y estuvo a su lado desde antes de ser famoso y se quedó con  hasta su fallecimiento, además de su último novio Jim Hutton.  Sin embargo, la prensa se esforzó por sacar a flote su homosexualidad y no tardaron en especular sobre su padecimiento, al ver que muchos hombres cercanos al cantante fallecieron de SIDA y él evidenciaba señas que ya eran recurrentes en las personas infectadas.

Mary Austin, estuvo a su lado siempre pese a terminar su Recrelación. Fue la mayor beneficiaria de la herencia de Mercury

En la actualidad existen estudios y tratamientos para hacer del VIH, una enfermedad con la que se puede vivir, sobre todo aplicando una combinación de medicamentos inhibidores, con la que los seropositivos puedan llevar una vida saludable por mucho tiempo.

Freddie Mercury vive…

Su legado ha estado más presente que nunca durante este mes, en el que además de conmemorarse 27 años de su muerte, fue el estreno de la película Bohemian Rhapsody,  dirigida por Bryan Singer, y en la que se revive el ascenso a la fama de Queen, su establecimiento como una referencia musical para las generaciones y la vida del interprete. Las críticas han alabado la magistral actuación de Rami Malek como Freddie, logrando recaudar 100.000.000 de dólares en su semana de estreno.

Excéntrico, sofisticado y con una convicción musical absoluta de lo que quería hacer, así describen a Freddie las personas cercanas a su vida. Entre sus rarezas destaca su lugar de nacimiento, Zanzíbar, un protectorado británico antes de la revolución, ubicado en la costa oriental africana, donde vino al mundo el 5 de septiembre de 1946, bajo el nombre Farrokh Bulsara.

Muy distante de lo que se veía sobre el escenario o frente a una cámara, su personalidad de niño fue tímida, apegado a su madre y a su hermana, las primeras mujeres de su vida. Sus padres Bomi y Jar Bulsara, no dudaron en hacerlo un hombre educado por lo que lo enviaron a la India, donde recibió formación en el St. Peter’s School, de Bombay, una institución de educación británica de gran prestigio. Describir la vida de Mercury, es trasladarse a esa mezcla que lo hacían ser él: su cultura persa,  su crianza bajo el zoroastrismo y las enseñanzas anglicanas del colegio. Todo este bagaje religioso e intelectual, le dieron las herramientas para ser una persona, única, que estaba seguro de hacía donde llegaría.

Chris Smith, tecladista de Smile, en el documental Days Of Our Lives. “Yo entré al bar y él se veía deprimido, con las manos en el rostro, le pregunté qué le pasaba y me dijo que ya no sería una pop star, se paró muy lentamente y me dijo… ‘seré una leyenda’”.

El intérprete era, coloquialmente hablando, alguien estirado, venía de una familia pudiente, le gustaba el ballet y disfrutaba la opera por eso al hacer rock, lo hizo a su modo, con esos toques histriónicos que hicieron pensar a la crítica que era exagerado, la referencia a esta premisa es, sin duda, Bohemian Rhapsody, tema que antes de ser realizado ya existía en la cabeza de Mercury;  él determinó su forma y ejecución, muchas veces sin que sus compañeros entendieran de qué se trataba. Se grabó con seis secciones muchos la clasifican como una ópera en rock.

Queen, su creación

Su afición por la música que hacía Brian May (guitarra), Roger Taylor (baterista), con la banda Smile, cuando era liderada por el vocalista Tim Staffell, fue ese primer guiño. No se puede decir que esperó sigiloso a que Tim dejará de ser el vocalista para manifestar su deseo de ser parte de la agrupación, pero ese movimiento lo puso en el justo lugar. El Logo y el nombre de la banda: Queen, corrieron por su cuenta. El resto se resume en 13 discos de estudio desde 1973 hasta 1991, (año de la muerte del destacado cantante). Y el disco póstumo Made in Heaven, (1995); siete álbumes de las más emblemáticas presentaciones de la agrupación, entre ellas los conciertos en el estadio de Wembley, donde colmó el lugar,  y son considerados los más multitudinarios realizados por una banda en Londres.