Uniformados de bajo perfil, pero con talento grandeliga

Germán Cartaya

El poder criollo del mejor beisbol del mundo se ve a diario en las pantallas de La TeleTuya, pero hay figuras que no enfocan las cámaras que también muestran su aptitud para el juego al máximo nivel

Por German Augusto Cartaya

Cuando a cualquier aficionado en la calle le hablan de venezolanos en las Grandes Ligas, es inevitable que piense de inmediato en Ronald Acuña Jr., con sus jonrones y jugadas explosivas; Miguel Cabrera, y su cacería continua de récords, o Eduardo Rodríguez, máximo exponente de los serpentineros. Es decir, lo primero que se viene a la mente, es lógico, son los jugadores. Pero dentro del juego, hay también otros criollos que derrochan talento, y explotan habilidades adicionales que también son necesarias en el beisbol.

Ser el mano derecha de un manager, acercarse a un corredor y sugerirle si debe salir o no a robar la almohadilla, recomendarle al mandamás quién es el mejor pitcher disponible dentro del cuerpo de relevistas, o ser simplemente el compañero perfecto de un lanzador cuando va éste a entrar en calor… Son todos roles indispensables en un juego de pelota, y que, cumpliendo de forma correcta su función dentro del sistema, puede convertir a cualquier figura, con el paso del tiempo, en una ficha inamovible.

Son varios los venezolanos que ocupan puestos de renombre en equipos del Big Show, y no necesariamente salen a tomar un turno, o se paran en el montículo a lanzar a más de noventa millas por hora.

Consejero del Jefe

Dentro de ese grupo los más conocidos son los coachs de banca, que tenemos un par. Como bien saben, esta función te coloca como segundo al mando; es el principal apoyo del manager, e incluso, a la hora de una eventualidad, como un percance de salud o una expulsión en medio de un juego, te da el chance de ser “manager interino”, y tomar todas las decisiones importantes del juego.

El barquisimetano Carlos Mendoza es el Coach de Banca de Aaron Boone, nada más y nada menos que en los Yankees, y es el técnico criollo más cotizado del momento. Estuvo cerca de comenzar la campaña siendo manager, debido a una leve cirugía de corazón a la cual Boone fue sometido, pero que, sin embargo, pudo sortear con rapidez y llegó a tiempo al Día Inaugural.

Mendoza ya ha sido entrevistado para ser dirigente en Grandes Ligas, y ahora también tendrá la responsabilidad, en la LVBP, de ser manager de Cardenales de Lara.

Otro que ostenta el mismo rol, de un perfil más bajo porque su carrera luego de retirarse la desarrolló básicamente en las oficinas, es Miguel Cairo. El ex utility ahora es Coach de Banca de Tony La Russa, en Medias Blancas de Chicago. Se desempeñó básicamente sin uniforme luego de colgar los spikes, tras ser uno de los peloteros más versátiles de Venezuela a finales de los noventa y comienzos del 2000.

Al “moverse la mata” en el dugout de los patiblancos a finales de 2020, LaRussa apeló a un hombre de confianza para que lo acompañara, con quien labró una muy buena relación en San Luis. Y quién lo iba a decir, resulta que Cairo hoy está más cerca de dirigir un juego de Grandes Ligas, que otros que han trabajado toda su vida para ello.

Personal de confianza

Hay un trío de criollos que, aunque no tengan un rol tan protagónico, forman parte de ese staff vital que todo manager necesita. Puede aceptar una asignación sin dudarlo y además ejecuta su función con eficiencia extrema.

Allí entra Rodolfo “Popy”Hernández, coach de bateo de Mellizos de Minnesota. Ostenta un cargo con más responsabilidades de lo normal, porque en los Twins no existe la figura del Coach de Banca, entonces el manager Rocco Baldelli busca con frecuencia la opinión de “Rudy”, como le dicen los estadounidenses.

Hernández está, en la práctica, casi al mismo nivel de Carlos Mendoza y Miguel Cairo, aunque obviamente no puede descuidar su cargo principal, que es el de guiar y levantar a los alicaídos bates de la ciudades gemelas, en este momento con el peor récord de la Liga Americana.

El valenciano Omar López también es parte de este clan, coach de primera base de Astros de Houston, y también ha estado en la tercera almohadilla. La experiencia de Omar, comandando por varios años al equipo Doble A de los siderales; y ser además mandamás de Caribes de Anzoátegui, llevándolo al título; y dirigir también en República Dominicana el año pasado; lo colocan en un escalón por encima de otros coaches de Grandes Ligas.

López tiene el conocimiento profundo de lo que se necesita para ser un técnico de la nueva era, y se le suma el background instintivo de haber sido cacique en las ligas del caribe.

Otro bien conceptuado, porque de hecho siempre fue así en su época de jugador, es Henry Blanco, Coach de Bullpen de Nacionales de Washington. Nadie mejor que él para conocer las virtudes y defectos de su cuerpo de relevistas, además de saber dar el consejo correcto, y llevar de la mejor manera el control de sus piezas.

Cuando el manager de los capitalinos, Dave Martínez, necesita conocer el status de su bullpen, acude a la opinión de un catcher que se vanaglorió de llevar el juego de los mejores brazos que pasaron por Grandes Ligas hace dos décadas (incluyendo al “Gocho” Johan Santana).

La infantería

En el bullpen de varios equipos hay también venezolanos, de ésos que se convierten en el sparring perfecto del pitcher cuando éste empieza a ponerse a tono. Generalmente son peloteros profesionales que por diversas razones no pudieron establecerse, pero que aún tienen la capacidad física de ayudar en un rol exigente como el de receptor.

Créanme, conseguir catchers relativamente jóvenes y de trayectoria, que al mismo tiempo ya estén retirados, y con la stamina -y vista- para recibir una pelota a más de cien millas, todos los días, en todo momento… Tampoco es algo que consigas en la esquina.

Hay siete venezolanos en este rol de catcher de bullpen: Miguel “Bam Bam” González (Medias Blancas), Armando Camacaro (Indios), Javier Bracamonte (Astros), José Duarte (Rojos), Néstor Corredor (Cerveceros), Humberto Quintero (D’Backs) y José Yépez (Bravos).

José “Chato” Yépez, por cierto, cuenta también con la particularidad de que tiene ya varios años siendo el Gerente Deportivo del exitoso Cardenales de Lara en la LVBP. Es decir, en invierno cambia los aperos por una camisa manga larga, y se va del bullpen del Truist Park a la oficina del Antonio Herrera Gutiérrez.

A este contingente se le agregan figuras de la talla de Tomás Pérez, coach multifacético especialista en lanzar prácticas de bateo en Bravos de Atlanta, al cual siempre se ve por ahí en alguna toma aleatoria hablando con jugadores y guiando sus interrogantes. Y no olvidar tampoco a Heberto Andrade, asistente de coaches en Piratas de Pittsburgh, hombre metódico y ordenado, con años en la industria, a quien no se le escapa algo en tareas logísticas, como buscar un reporte específico, darle cierta investigación a un jugador, imprimir un lineup, etc.

Y si hablamos fuera del terreno…

En todo este desglose de venezolanos fuera del terreno, hacemos el énfasis de que se trata solo de los “uniformados”,  pues las oficinas de cada equipo también se han nutrido de criollos talentosos, capaces de ejercer cualquier trabajo con eficiencia. En general, la presencia latina se ha multiplicado con el pasar de los años.

La lista se extiende también en este caso, y quizás sería tema para otra columna, pero se puede destacar como los casos más importantes la presencia del excampocorto Jorge Velandia, como Asistente al Gerente General de los Filis de Filadelfia, Sam Fuld. Es el cargo gerencial más importante de venezolano alguno en este instante.

Y también menciones especiales para Miguel Ángel García, Director de Operaciones de Latinoamérica de Tigres de Detroit; y Alejandro Freire, Coordinador de Fildeo de Ligas Menores de Rayas de Tampa Bay, sólo por nombrar un par de casos más.

Lo cierto del caso es que el talento venezolano se expande más allá del terreno. Cada día que pasa nuestra pelota tiene mejores exponentes, que se han ido desarrollando a la par de la modernidad que va adquiriendo el negocio. ¡Enhorabuena por ellos!