Una final para el atigrado donde sobran los estímulos

Deportes TLT

Pasaron tres largos años para que una plaza tan futbolera como San Cristóbal volviera a respirar con orgullo el amor por sus colores históricos amarillo y negro, viéndose representada por una significativa campaña de regularidad por parte del club Deportivo Táchira.

Esta campaña desde un comienzo se trazó con ideas claras y propósitos a corto plazo que fueron alcanzados uno por uno a medida que transcurría cada jornada, corrigiendo de la manera más linda que se puede hacer en el fútbol, ganando.

Pasando de expectación a realidad, de puestos de vanguardia a único puntero del campeonato, hasta conseguir y asegurar una participación internacional; por encima de las dificultades que se le asomaron en la liguilla ya era un semestre exitoso para el atigrado. Por esto y muchas cosas más, se aplaude en la región el hecho de que el grupo de jugadores, cuerpo técnico y dirigencia no cayeran en una zona de confort superando con el título de remontada las instancias recientes, y como consecuencia, lograr llegar al escalón más anhelado y difícil como es la gran final del Torneo Clausura 2019.

El cuadro Andino supo sobreponerse a los distintos escenarios que se le presentaron conforme avanzaba el campeonato a pesar de contar en el transcurso del mismo con apercibidos, lesionados y suspendidos; pero el Amarillo y Negro es el mejor reflejo de que el fútbol es un todo llamado equipo donde lo colectivo está por encima de lo individual y de los intereses personales de cada jugador.

Un equipo lleno de ilusión y garra

Muchos le pondrán el título que deseen, pero sin lugar a dudas es una final soñada que presenta a los dos equipos más ganadores del fútbol nacional midiendo fuerzas, no en un partido cualquiera, sino en un duelo donde pesa la historia, el sentido de pertenencia y los argumentos futbolísticos.

En un fixture tan exigente en lo físico, las emociones y decisiones terminan siendo más prominentes para evitar los menores errores posibles. En estas instancias, incluso el mínimo error de logística pesa, por lo cual la inteligencia no termina siendo lo más importante, sino que lo es todo ya que los detalles definen un partido y en este caso una final.

No se trata de especular en estas líneas sobre el desarrollo de un duelo tan importante; se trata de respetar dos nóminas con ideas muy claras, pero con conceptos totalmente distintos que deberán aprovechar con efectividad la mínima oportunidad que se tenga para convertirla en el punto de inflexión.

Deportivo Táchira en cada llave de ida y vuelta, no solo fue un rival que eliminó, sino que fortaleció con convicción la esperanza de siempre ir a más, lo cual es lo único impagable en el fútbol, el compromiso y la enorme generosidad colectiva.

Por: Manolo Dávila Salas (@LaTeleTuya)