Tite y Messi se van al diván

Miguel Santana

En el suelo del Mineirao, hay restos de sudor ensangrentado. Todavía huele a vergüenza, y aunque sin un alma se encuentre, el eco del llanto cumple cinco años de haber sonado por vez primera. La ilusión falleció de repente, sin tiempo a nada. Klose aprovechó aquella tarde para cerrar el capítulo de goleadores históricos consigo en el primer peldaño. Pasó de todo. Olvidarlo es tan difícil, que apenas el tiempo alcanza a suavizar un dolor que pesa lo mismo que siete goles. Alemania caminó y dejó una huella imborrable en aquel duro 2014.

Brasil no olvida aquel 1-7

Tite está en el diván, ligeramente asustado. El fútbol le pregunta razones, y el entrenador de Brasil encomienda sus palabras al funcionamiento de un equipo que, pese a vencer, sigue sin convencer. Ganarle 3-0 a Bolivia sin mayor brillo, no poder vulnerar la valla de Venezuela, doblegar 5-0 a Perú en el único partido que vio aflorar la esencia de una historia pesada, y depender de Becker para que Paraguay no gane en penales, regala dos sacos: uno lleno de cal y otro en el que no cabe la arena. No tiene tiempo para esperar. 

Tite no contempla fracasar

Ahí está el fantasma de la goleada, que sigue sin ver a Neymar. Esa vez, una lesión contra Colombia lo marginó del momento. Hoy, innumerables problemas tanto dentro como fuera de su hábitat, lo hacen ver todo desde afuera. Las cinco estrellas atraviesan un período ciclotímico desde que Bélgica los echó de Rusia 2018 en cuartos. Queda claro que el fino paladar fue rescatado por un mandamás que no tiene planes de retirada, pero sí algún temor.

Hay cosas que no se pueden explicar, en tanto que simplemente son. Argentina estaba grogui, al borde del abismo con Derlis González y un penal frente a Armani, salvador en hora clave. Se acomodó ante Qatar para 2-0 ganarle, y frente a Venezuela, hizo méritos suficientes para estar entre los mejores cuatro del continente. Tiene Lionel Messi una oportunidad para en sus hombros poner el peso de una nación que quiere verlo en versión superlativa. Fue arrastrado por la corriente del equipo en su última presentación, pero ahora no tiene excusas.

Sin probar un título importante desde 1993, este es el escenario ideal para que la obra se desarrolle sin críticas negativas. América tiene rato caminando detrás de Europa, pero estos clásicos, mueven al mundo. Los torneos cortos te permiten crecer sobre la marcha, sin importar demasiado cuán sostenido sea el rendimiento exhibido desde que arrancas. No puede empezar de mejor forma el segundo semestre de un 2019 que ha regalado buen fútbol.

Basta de fracasos para Messi

Tite quiere salir de la sesión para que Lionel pueda sentarse y hablar también. En horas, uno de los dos no encontrará respuestas. Estará alejado de la realidad querida. No tiene culpa el destino por haberlos cruzado, sí quien menos ofrezca. En la raya y el campo cada uno sabrá.