Sentimiento imprescindible

Miguel Santana

En lo más profundo de sus pensamientos, Bertolt Brecht hizo saber que hay hombres imprescindibles. Esos son aquellos que luchan toda la vida, y superan por mucho a los que lo hacen un día, un año y muchos años. Luchar consiste en sostener y enaltecer una idea hasta llevarla a su máxima expresión, siempre pensando que aquella cobrará fuerza en la medida de cada reto superado. Por eso, hoy quiero hablarles de un tipo que se desmarcó de lo común, por su pensamiento de campeón, acentuando en términos que convirtió en prácticas comunes. Es el futbolista más diferente de los últimos años. Es un futurista. Es una idea andante en medio de un balón dominado. Es todo aquello que quiera ser.

Su voz interna emergió, como tantas veces él lo hizo como cazador de oportunidades. Le ha dicho que basta, que pararse temprano ya no es igual, aunque lo siga haciendo como siempre; que el sentir detrás de la pasión se convirtió en deber y atrás quedó el amor. Que no quiere más. Que la llama no quema igual. Porque a veces, el fútbol es un deporte incomprendido, hecho para incomprendidos. En cualquier lado tenía cabida, por su indiscutido liderazgo como ser confeccionado para trascender, y por eso, decidió jugar fuera del confort.

Ricardo Andreutti está enamorado – Loratadina para el alma

El 30 de junio, cumplirá 34 años. A esa edad, todavía alcanza para dar algo más, pero habrá que revisar qué significa aportar y cuánto vale hacerlo desde otras áreas. Claro estuvo que, en algún momento, esa hora llegaría. Por eso, no permitió que el tiempo le ganase un pulso en su deber de adelantarse a los hechos. Así siempre lo hizo, donde estuvo y con quienes compartió. No dejó nada al viento.

Ricardo Andreutti y el fútbol como profesión se han separado. Es una ruptura para siempre, que queda retratada en las fotos del recuerdo y videos para demostrar quién fue con los tacos puestos. Seguramente, seguirá ligado al placer que rodea al disfrute cuando hablamos del deporte más hermoso del planeta. Será gerente, asesor y quizás, propulsor de un movimiento insurgente, con la educación como premisa fundamental, para enseñar a hablar bien, como fase previa a la buena expresión dentro de una cancha y con argumentos deportivos. Indiscutidamente, algo aportará, porque esa mente maestra debe caminar.

Ricardo Andreutti: El punto de encuentro entre dos mundos - TriánguloD

Pero, ¿por qué se fue? ¿Qué habrá pasado? ¿En qué momento decidió apartarse de un motivo que daba forma a cada día? Nadie lo sabe y él solo hizo caso a los sonidos del sentimiento. De un momento a otro, publicó su despedida con la humildad que define a la inmensidad de su ser. Merece más de lo recibido. Deberían hacerle un partido de despedida, a casa llena, con la gente que lo vio nacer, crecer, consolidarse y avanzar con firmeza. Pero, 2021 es el año de la pandemia con asombrosas mutaciones. Es el calendario de la incertidumbre, con la constante de los cambios permanentes y con la gente pensando en vivir.

En la guerra contra el miedo, Ricardo es profesor de una maestría llamada agallas. Escuchó ofertas y decidió que la mejor opción fue asumir el fin, porque además de saber ubicarse en la cancha, está ubicado en la vida. Los grandes no hacen por hacer y no construyen por construir. Saben cuándo estar.

Andreutti no fue el más técnico de los rápidos, pero tuvo la técnica en su correcta velocidad. No hizo una larga carrera en Europa, pero tiene una larga vida para conquistar el viejo continente haciendo gala de lo aprendido lejos del campo. Es el más completo de los talentosos, con pequeñas dosis, en altas cargas. Estudió, supo prepararse y es mucho más que un atleta profesional. Se trata del ejemplo más claro de lo que puede un hombre ser si no claudica ante la incertidumbre del paradigma. Tan apreciado como respetado. Un caballero.

Ricardo Andreutti quiere ver al Caracas "de hace 7 meses" | Fútbol 123|  Meridiano.net

En esta nueva etapa de vida, más que un reconocimiento entre pocas letras, por encima de repasar una trayectoria que el país conoce de principio a fin, solo quiero las gracias darle. Cada vez que hablo con un niño, muestro el ejemplo que Caracas dio. Es imposible no tenerlo en cuenta cuando hablamos de saber aprovechar el tiempo, los momentos y las circunstancias. Nunca hizo demasiado ruido para dejar una huella tan estruendosa. Y para mí, no hay otro así.

El destino me ha enseñado que las cosas cuestan y valen. Él ha costado lo que con entrega refrendó, pero vale lo que la inconmensurabilidad del pensamiento sincero no puede alcanzar. Si hubiera un adjetivo calificativo para escribirlo delante de su nombre, humano lo llamaría. Y nada humano extraña, tanto en lo bueno como en lo malo. Solo que aquí, siempre fue correcto. A Ricardo le envió un abrazo tan inmenso como su impacto en la gente, una felicitación tan infinita como su alma y un único deseo que todo abarca: ¡tú siempre triunfarás!