¿Qué es un jefe de prensa?

Miguel Santana

En julio de 2011, a escasos días de haber concluido la Copa América de Argentina, viví un episodio que terminó conectándome con lo que hoy soy. Esa vez, trabajaba para El Siglo, diario con sede en Aragua, pero que por aquellos tiempos se expandía a Carabobo, con un proyecto que no generó las consecuencias deseadas. Recuerdo que debía llenar dos páginas para el día siguiente, y no conseguía a quién entrevistar, pero por una casualidad, terminé haciendo un reportaje con unos jugadores quienes se encontraban entrenando de cara a un duelo clave, para ascender de Tercera a Segunda División. Era el Sport Club Guaraní de Carlos “Motorcito” Hernández, que entonces medía fuerzas con Deportivo Táchira “B” en suelo cabrialense. Se vestían con la franela de Paraguay, ya que su dueño es paraguayo.

Sport Club Guaraní, 2011

Después de haber hecho el trabajo, conversé con Carlos Gutiérrez, arquero y capitán de la escuadra valenciana. Le pregunté dónde entrenaban, y me contó que en IAMDESANDI, que significaba Instituto Autónomo de Deportes del Municipio San Diego. Yo vivía justo al frente, en una pequeña habitación que alquilé para estar más cerca de la universidad. Para poder acércame a la fuente, al día siguiente caminé hasta el lugar de entrenamiento, no sin antes comprar el periódico, leer lo que horas atrás había redactado, y regalárselo a los muchachos. ¡Sorpresa! No había ni siquiera entrado a saludar, cuando vi mi trabajo pegado en las afueras del camerino, y leído por todos. “Chamo, gracias por ese escrito tan excelente”, dijo Rubén Insfrán, miembro de la familia Sanabria, propietarios de la organización. Yo le dije que no había nada qué agradecer, pues ellos me habían salvado la jornada. Acto seguido, aguardamos para que llegase el presidente, quien amablemente estrechó su mano y también agradeció dicho trabajo. Al ver el buen ambiente que ahí existía, y entendiendo lo mucho que el fútbol me gusta, le pedí que me pusiera en contacto con su jefe de prensa, para así siempre estar actualizado con la realidad del combinado albirrojo, y publicar los trabajos que hicieran. Él me miró raro, dejó que pasaran un par de segundos, y preguntó algo que nunca olvidaré: “¿Qué es un jefe de prensa?”. Brevemente, le di una explicación, y me bombardeó con otra pregunta: “No tenemos, chamo. ¿Conoces a alguien que quiera serlo?”. “¡Mucho gusto!”, le respondí.

Sport Club Guaraní, año 2011

En ese momento, comenzó mi aventura dentro del fútbol venezolano, pasando posteriormente por diversos clubes en el ejercicio del mismo cargo. Por año y medio estuve en dicho elenco, para después irme al Aragua Fútbol Club, Centro Hispano de Aragua, Casa Portuguesa de Aragua, Metropolitanos, y más recientemente, asesor comunicacional del Deportivo Anzoátegui. En cada equipo he encontrado la mística que se necesita para llevar a cabo una labor por muchos menospreciada, por lo que me he tomado el atrevimiento de expresar estas palabras para dar a conocer un sentimiento colectivo. Según mi criterio, les responderé la pregunta que hace ocho años alguien me hizo.

Para mí, ser jefe de prensa es ejercer el cargo más importante dentro de un club. Ofrezco mis más sinceras disculpas a mis amigos entrenadores y a los protagonistas de este negocio, que son los jugadores. Claro que cada función tiene su cuota de relevancia, pero cuando eres la persona que está detrás de la imagen, asumes una responsabilidad por demás inmensa. ¿Saben qué significa tener que lidiar con enésima cantidad de jefes? Cuando estás detrás de las redes, te encuentras bajo las miradas del presidente, vicepresidente, gerente general, gerente deportivo, director técnico, jugadores, trabajadores y aficionados. A un lado no podemos dejar a los “amigos de”, expertos en hacer capturas telefónicas con rapidez para hacerlas llegar ante el hallazgo de un error, pero incapaces de reconocer el esfuerzo de quienes marcan diferencia detrás del producto que todos ven.

El jefe de prensa ejerce funciones importantes

Ayer, a solo días de iniciar la llave entre Zulia contra Mineros por semifinales de la Liguilla, me reía de los comentarios de las personas quienes criticaban el “toma y dame” mediático entre ambos equipos, desconociendo por completo la maravillosa estrategia que eso trae consigo. Como profeso, y citando a “Fito” Páez en “Al lado del camino”: “no es bueno nunca hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto”, pero convengamos que, nos la damos de jueces hasta que estamos frente al escritorio. Desde mi silencio, siempre he pensado que el mejor consejo es ser ejemplo, y no andar tirando flechas creyéndote Clint Barton. Claro está que, cuando pasa eso entre equipos europeos, todos aplauden de pie, pero lo nuestro, que a su vez representa lo que nos hace trascender, casi siempre es criticado.

Zulia y Mineros protagonizaron un intercambio de palabras para generar interacción

Cuando eres el encargado de medios de un equipo profesional, navegas entre dos aguas. Tienes que montarte en el barco deportivo, cuyo navegante gira el timón de acuerdo a los resultados. A veces, por entregar la alineación 30 minutos antes, eres el culpable de la derrota, porque el rival, en un simple papel, estudió tu estrategia claramente, y te ganó. En otras ocasiones, el silencio impera ante tu llegada, porque todos creen que dirás en la oficina lo que escuchaste en la cancha. Pasa lo mismo cuando vas a hablar con los que llevan las riendas económicas del lugar donde estás. “Este es amigo del técnico, cuidado”, susurran.

También pasa que, cuando algo ocurre, eres el último en enterarte. Te ganan los tubazos de periodistas amigos de directivos, a quienes utilizan para ofrecer primicias en Twitter. Como nunca he sido amigo de ese tipo de periodismo, ninguna molestia llegué a sentir al respecto, pero sí que te toca correr a explicar lo que medio país supo en otra voz. No tienes horario, porque pasa de todo en cualquier momento. Sabes hacerte amigo de la ansiedad.  

Y, por si fuera poco, al momento de un recorte presupuestario, “prensa no viaja”. Es como el equivalente a decir: “este está de más”, pero de una manera educada. “Escúchalo por radio y tuiteas”, argumentan. “Velo por televisión y ahí te guías”, te dicen. Pero cuando in situ no gusta la ausencia del periodista oficial, les molesta ser criticados. Son estas las cosas que no ven quienes detrás de Twitter están, y siempre suelen evaluar. 

El jefe de prensa es clave en una organización

Ocurre que, y sobre todo en los últimos años, los jefes de prensa se han organizado, y hasta en grupos de WhatsApp, hay muestras de hermandad ante estas debilidades. Al igual que pasa con los entrenadores, no es fácil soportar la perenne presión que en la asunción de dicha labor debes aguantar. La diferencia es que, entre un cargo y otro, las transferencias bancarias no se parecen. Y a pesar de eso, en muchos casos, los retrasos son significativos.

“No han pagado porque el equipo no anda bien”, es una frase que solemos escuchar. ¿Y entonces? ¿Cómo es que el jefe de prensa no puede opinar sobre temas deportivos porque no juega, pero va metido en el paquete de quienes no cobran, quienes sí lo hacen? Es el punto exacto que ve a la ilógica imperar. De seguro eso no lo conocen muchos.

Mención especial a las damas, quienes merecen el mismo respeto que cualquiera. “Ella no viaja porque es mujer, y necesita una habitación sola”. Entonces, ¿Para qué la contrataste? El periodismo deportivo no tiene sexo, y el profesionalismo de la gente, tampoco. Esas barreras se tienen que romper de una buena vez, y acabar con tantos prejuicios. Además, ¿Cuál es el problema si existiera una relación entre una periodista y un atleta? ¿O es que muchos de ustedes no aplauden el matrimonio Casillas-Carbonero? ¡Perdón! Olvidé que eso no se dice, porque lo de afuera tiene mucho peso, y lo nuestro, para muchos, no.

¿Tiene algo de malo el amor en el deporte?

De igual manera, sé de muchos directivos que valoran el esfuerzo que ejercer esta labor representa, pero este mensaje es un llamado a la reflexión. Son tan importantes los goles, como su difusión. ¿Cuántos tantos de chilena nunca fueron mostrados al mundo? Wendell Lira, ganó el Premio Puskas 2015 siendo futbolista amateur, pero con un tanto bien grabado.

Lira fue mundialmente reconocido en 2015

Un jefe de prensa no es tu enemigo. Es quien te dará ideas para potenciar tu imagen. Está detrás de cada like, justo delante de cada RT. Es la hoja que llega al correo, aliado del fotógrafo, mano derecha del diseñador, y clave en la organización de una estructura. También tiene familia, responsabilidades y deberes ineludibles. Aprendió a luchar contra la lentitud del Internet, supo reinventarse frente a mil vicisitudes, y tiene un teléfono a disposición 24/7. No marca goles, pero sí los describe. Por favor, démosle el justo valor.  

La amistad en los jefes de prensa es clave

Y no olvidemos al paquete de tres en uno, que todo debe hacer a la vez. Usted, amigo jugador, gambetea, recorta, apunta y dispara. El periodista, tuitea, saca fotos, diseña y escribe. Al final, todos festejan la misma victoria, aunque quien describe el duelo en una computadora, no lo ve. Gracias a Guaraní por esa primera oportunidad. Gracias a la vida por permitirme contarlo.