PHIL COLLINS Y LA PICADERA DE TORTA

César Arriba

Un 30 de Enero de 1951 a las 3 con 24 minutos de la tarde nació llorando como el propio bebé recién nacido y oloroso a placenta, quién con los años se haría famoso a nivel planetario como Phil Collins.
Considerado por los exigentes  criticos musicales de Billboard, Rolling Stone y los de la junta de condominio de mi edificio como uno de los músicos más completos en la historia del rock y el pop, ha vendido hasta el momento de escribir esta nota un total de 150 millones de discos como solista a nivel mundial, lo que quiere decir que si usted lee esto mañana o pasado y la cifra aumenta, no seria justo  que use ese detalle para acusarme de realizar un periodismo carente de veracidad en la data utilizada.
Estuvo con Génesis, no la hija de José Luis Rodríguez, sino la banda de rock. Con ellos también vendió un chorro de álbumes. Phil era el baterista de esta gente y cobraba sueldo mínimo más cestatickets, pero cuando en 1975 Peter Gabriel se salió para emprender su carrera solista y también su negocio de amortiguadores, el señor Collins se agarró la chamba de cantante principal y despegó definitivamente.
En los años ochenta este señor pegó más hits que Pete Rose. Como él, con Génesis, con Serenata Guayanesa, todo lo que tocaba, o mejor dicho todo lo que cantaba, lo convertía en oro.
Aparte de buen instrumentista, compositor y cantante, es señalado como uno de los hombres más valientes del mundo ya que se ha casado 3 veces. De paso tiene más Grammys que cabello. En total 7 premios de esos, más uno de la academia y no sé cuántos Globos de Oro. Desde hace rato es inquilino del salón de la fama del rock, donde no lo negrearon nunca como han hecho con Vizquel en el del béisbol.
Por eso y muchas cosas más…..ven a mi casa está navidad. No mentira, por eso y más debemos celebrar la carrera y el cumpleaños de Phil Collins que no solo merece que la piquemos una torta en su día; también un pollo y un quesillo.