Pedro Antonio Ríos Reyna, artífice del legado cultural venezolano

Marbelys Rodriguez

Un 13 de febrero, pero de 1971, falleció el violinista, compositor director de orquesta y promotor cultural venezolano, Pedro Antonio Ríos Reyna.

Nació en el estado Táchira, cuando su familia decide emigrar a la capital del país, inició su formación musical, recibió clases de violín del maestro José Lorenzo Llamozas. Luego incursionó en la Escuela Superior de la Música, donde tomó clases de armonía y composición de la mano del maestro Vicente Emilio Sojo, también recibió instrucción, por parte de Juan Bautista Plaza, de historia de la música.

Obtuvo una beca para estudiar en Bruselas, la cual debió declinar debido al fallecimiento, de su padre y su hermano, lo que lo obligó, a asumir la riendas de su hogar, lo cual hizo sin abandonar su pasión por la música, posteriormente, se dedicó a la docencia. Alcanzó un puesto importante en la Unión Filarmónica de Caracas e interpretando piezas en el violín en la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Orquesta Sinfónica de Venezuela

Ríos Reyna perteneció al grupo de músicos fundadores, en 1930, de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Fue presidente de la institución en tres períodos, con la orquesta realizó diversas giras por Colombia, Perú, Cuba y Puerto Rico. Sin embargo, su carrera como intérprete violinista dentro de la orquesta terminó debido a un accidente que perjudicó la movilidad del dedo meñique de su mano izquierda.

Además de su carrera dentro de la Orquesta Sinfónica Venezuela, Ríos Reyna perteneció y fundó otras agrupaciones como el Cuarteto Ríos Reyna. Fue también padrino de la fundación del Ateneo de Caracas.

Se presentó como director de diversas orquestas a lo largo de la geografía venezolana, difundiendo además de la música clásica un importante repertorio de música tradicional, popular y folklórica del país con arreglos para orquesta. En 1970 fundó la Orquesta Experimental de la Orquesta Sinfónica Venezuela considerada la precursora del movimiento musical conocido como El Sistema dirigido por el maestro José Antonio Abreu.

Legado cultural

Ríos Reyna estuvo determinado durante años a obtener una sede permanente para la Orquesta Sinfónica Venezuela, finalmente obtuvo la donación de un terreno en las cercanías del Parque Los Caobos para la construcción de la tan anhelada sede. Desafortunadamente el músico no logró ver su sueño realizado, el 13 de febrero de 1971 mientras realizaba gestiones relacionadas con la Orquesta Sinfónica, falleció atropellado por un vehículo de carga en la ciudad de Nueva York.

Como último homenaje, finalmente la sala principal del Teatro Teresa Carreño, la realización de su sueño de una sede para la Sinfónica, recibió su nombre, así como la Casa de la Cultura de su nativa San Juan de Colón, en el estado Táchira.

Sala Ríos Reyna del TTC

En homenaje a este insigne músico el Teatro Teresa Carreño construye una sala con su nombre, la Sala Ríos Reyna, la cual tiene el ambiente más importante y sofisticado del complejo. Este espacio, con una capacidad de público de 2.400 personas, fue concebido como sala de usos múltiples, con volumen, acústica y capacidad variable para diversos eventos como teatro de prosa, recitales de solistas, música de cámara, conciertos, ópera, operetas, ballet clásico y cualquier otro tipo de espectáculo.

Su escenario, de 900 mts2 de forma semihexagonal, fue diseñado con dimensiones especiales para adecuarse a usos múltiples. Posee un sistema de gatos hidráulicos el cual moviliza tres de las cuatro plataformas y el foso de orquesta, lo que permite la adaptación del escenario a distintos espectáculos. La tramoya se encuentra suspendida en el espacio y sostiene elementos como los techos de la concha acústica, telones, puentes de luces, entre otros.

La iluminación es posible gracias a una consola central de iluminación, de 960 circuitos de operaciones computarizada, conformada por dos puentes de luces, pantallas laterales de 24 reflectores, dos tormentos laterales con 24 puntos de iluminación, además de 8 torres para colocar reflectores.

La disposición de las 24 zonas de la sala permite la difusión del sonido por el espacio, generando una acústica adecuada, la cual se apoya en un sistema técnico controlado a través de una consola de sonido. Además, existen un conjunto de cajas de resonancia, un sistema de amplificación (Closter), una serie de “Nubes” o paneles acústicos, los cuales son adaptables a la emisión sonora de cada espectáculo.

Con información de agencias
Foto: Archivo