¿Para cuándo el estadio Juan Arango?

Miguel Santana

Horas después de morir Diego Armando Maradona, el barrio de Fuorigrotta se estremeció y atrás quedó la historia del San Paolo, recinto que la estrella argentina pisara en enésimas ocasiones para defender la camiseta del Napoli. Transcurrieron 30 años desde el adiós del sureño a la escuadra italiana, pero apenas horas para tomar una acertada decisión: cambiar el nombre del estadio. Ahora, lleva el nombre del campeón del Mundial México 1986, en honor a la gambeta de quien le diera fuerza a un escudo cuya trascendencia está ligada al Pelusa.

En 2003, la casa de Argentinos Juniors fue refundada, pasando a llamarse como el ídolo surgido de aquellas filas, en honor a su figura y todo lo alcanzado sudando esa camisa. Ahora, entendiendo las diferencias de cada dimensión, pero a su vez comprendiendo la valía de cada ídolo en su respectiva nación, ¿por qué en Venezuela no hay un estadio de fútbol profesional llamado Juan Arango? Y para que vean que no exagero, de nuevo pregunto: ¿por qué en nuestro país, ningún recinto donde se practique el balompié de manera profesional se llama Juan Arango? ¿A nadie se le ha ocurrido esa idea? ¿No lo merece el maracayero? ¿Es una locura pensar eso? Dígame usted, porque la verdad, yo no logro entenderlo.

Es que, estamos hablando del mejor jugador de fútbol que ha tenido Venezuela en su historia, con el respeto de todos. Nos referimos al primer vinotinto que trascendió con firmeza en la Primera División de España, marcándoles a Real Madrid y Barcelona. ¿Cuántos de nosotros no compramos la franela del Mallorca solo por Arango? ¿Cuántos no nos hicimos aficionados de un equipo del cual actualmente no sabemos ni en qué categoría compite? Él es más que un nombre propio, es el hombre que abrió puertas a miles y marcó diferencia con su talento.

La grandeza de Juan Fernando Arango va más allá de lo que significó como atleta profesional, y continúa significando como mítica figura del deporte latinoamericano. Nacer en 1980, ser venezolano y lidiar contra los prejuicios que significaba emerger en un país que jamás ha asistido al Campeonato del Mundo y que no se caracterizaba precisamente por exportar jugadores de primer nivel en el juego de las 22 personas, fue algo que pulverizó con su majestuosa pierna zurda. México, España, Alemania y Estados Unidos fueron testigos de su suprema calidad, con la cual nos invitó a soñar con ver a la Vinotinto entre las mejores 32 selecciones del mundo. No argumento con récords, sino desde las repercusiones que generó alguien que brilló por cuantas canchas pasó, pero todavía no tiene un estadio con su nombre, aun siendo lo mejor que el país ha dado. No hay que darle demasiadas vueltas a esto. Solo alzo mi voz en pro de algo que sient0 se merece. ¿Cuántos están a favor de esta humilde propuesta?