Ni de granjeros ni de monarcas

Deportes TLT

Redacción: Fabrizio Cuzzola (@FabriCuzzo22)

El aficionado del fútbol es amante del debate, y lo ha sido así siempre: con una visión global de cinco o seis ligas (normalmente, las 4 ó 5 mejores de Europa y la de su país natal) son muchos los que cuestionan con ligereza el nivel de las competencias.

Alemania e Italia son consideradas ligas de monarquía, por la cantidad consecutiva de títulos del Bayern Múnich y la Juventus, mientras que la liga francesa fue considerada por muchos como ‘una liga de granjeros’ ante la imposibilidad de llamarla monarquía; luego de haber tenido 4 campeones distintos en los últimos 10 años (PSG, Mónaco, Lille y Montpellier). Es decir, el espectro se cerró sobre dos países: Inglaterra y España.

Sería injusto decir que la liga francesa o la alemana sean las mejores del mundo porque Bayern Munich, Red Bull Leipzig, Paris Saint Germain y Olympique Lyon sean los clubes que se encuentran en las semifinales de la UEFA Champions League, sin embargo resulta un duro golpe para quienes han calificado sus ligas como torneos de poco nivel, juzgando únicamente porque repite un campeón o repasando por encima las opiniones en redes sociales de los expertos que si siguen dicho torneo.

Lo que sí es justo es analizar por qué estos cuatro equipos lograron imponerse ante rivales de torneos considerados más importantes por el público, como Juventus y Manchester City (Lyon), Atlético de Madrid (Leizpig) o FC Barcelona (Bayern): todo radica en lo bien que supieron plantear sus partidos.

La pizarra de Rudi García

Olympique Lyon superó sus propias expectativas y se coló como uno de los cuatro mejores clubes de Europa, siendo la figura de un criticado Rudi García clave para este logro: campeón de la Ligue One con el Lille y artífice de equipos interesantes al ojo como la Roma y el Olympique Marseille, el oriundo de Nemours viene de finalizar séptimo con la escuadra francesa en el torneo local. ¿Cómo el séptimo clasificado de la liga de Francia eliminó al poderoso Manchester City y a la imponente Juventus?

Primero que todo hay que sincerarse y decir que el hecho de que hayan sido llaves a partido único jugó a favor, ya que si fuese otro el contexto probablemente el partido de vuelta hubiese equilibrado las cosas en el terreno rival. Ante la Juventus, el partido de los franceses pasó por entender la realidad de la ‘vecchia signora’, con pocos argumentos en el mediocampo y dependiendo de las individualidades de figuras particulares como Paulo Dybala o Cristiano Ronaldo. Anulando bien al segundo e impidiendo que el primero tuviese mucha relevancia en el momento de su entrada (jugó aproximadamente 15 minutos por lesión), Rudi se sacó de encima a un escollo importantísimo en su camino.

Pero Manchester City era un desafío mayor: aunque no contara con Sergio Aguero en el frente de ataque, eran muchas las piezas que tenía que cuidar; pero nuevamente en impedir al mediocampo desarrollar su juego radicó un factor clave en el partido: Kevin de Bruyne se vio incómodo para generar juego y en líneas generales al City le costó imponerse en el último cuarto de cancha del Lyon. Eso, sumado a pequeños errores en el planteo de Guardiola (quien modificó su dibujo táctico para este partido) que supo explotar Rudi bastaron para guindar el 3-1 en el marcador.

El triunfo de un proyecto

El Red Bull Leipzig no puede ser considerado una sorpresa en esta etapa de la UEFA Champions League: a eso apuntaba el proyecto dirigido técnicamente por Julian Nagelsmann y Ralf Rangnick. Lo que tal vez no se podía esperar era que fuese tan pronto, pero la irrupción se veía venir desde hace tiempo. Dentro del demérito de Simeone, quien todavía parece no adaptarse a la nueva realidad del Atlético de Madrid hay un gran trabajo del cuerpo técnico actual, quien entendió las limitaciones del cuadro ‘colchonero’ y supo plantear un partido donde los germanos se vieron claramente superiores. 2-1 fue el marcador final en Lisboa, sumando una nueva decepción en la capital lusitana para las memorias de la hinchada rojiblanca.

Consagrar la maquinaria

El Bayern Múnich y el Paris Saint Germain eran favoritos en sus llaves ante F.C. Barcelona y la Atalanta. Sin embargo, hay muchísimas cosas que analizar en estos dos pases.

PSG 2-1 Atalanta

Dolorosa derrota para el equipo de Gianpiero Gasperini. El PSG supo sacar la casta de equipo importante y venció a la Atalanta con goles de Marquinhos al minuto 91 y Choupo-Moting al 93′. Detrás de la ‘suerte’ que muchos resaltan, hay mucho mérito para un Thomas Tuchel que supo neutralizar el huracán ofensivo de los italianos: cuidar por las bandas los ataques de Goosens y Hateboer e impedir que jugaran Gómez y Zapata con mucha libertad.

El gol de Pasalic es una consecuencia de dichos cuidados (ya que no se pueden cuidar todos los factores de peligro), pero el espíritu deportivo de los parisinos bastó para que cayeran los dos goles sobre el final.

Bayern Múnich 8-2 F.C. Barcelona

El Bayern con Hansi Flick vivió una metamorfosis total: ya no tienen a Frank Riberý y Arjen Robben pero en su mediocampo hay herramientas para lastimar a cualquier rival. Se extrañará a Thiago Alcantara el año próximo en Baviera, pero quedan en las buenas manos de jugadores como Leon Goretzka que tuvieron un partido consagratorio en Lisboa.

Con su doblete y asistencia al F.C. Barcelona, Philippe Coutinho demuestra que jugando como volante ofensivo está en su hábitat natural. Ser ’10’ no implica dejar de presionar defensivamente e intentar robar el balón, marca registrada del fútbol alemán, pero si ayuda a desarrollar su juego al tener libertad de jugar por dónde le plazca, sin cumplir el rol fijo del extremo pegado a la raya que muchas veces le tocó cubrir en Can Barca.

Por su parte, el planteamiento de Quique Setién fue inteligente en la teoría: a un equipo que ataca como aluvión y no es tan dependiente del juego de bandas, sumar un nuevo centrocampista en vez de integrar a un tercer delantero le daba al Barcelona una carta para tener mayor dominio del balón y defenderse con más personas en su área. A un irregular Nelson Semedo, la idea era contar con un Sergi Roberto que lo apoye en las coberturas; sin embargo se cayó el eslabón más importante: Sergio Busquets, y sin él en sus mejores días el centro del campo blaugrana fue un coladero donde solo lució -y a medias tintas- el holandés Frenkie de Jong.

Del 1-4-3-3 usual donde Griezmann estaba empezando a encontrar su lugar, Barcelona mutó al 1-4-4-2. Entró en juego el eterno dilema de serle fiel a tu estilo de juego (que fue la idea que llevó a Quique a la banca del Barcelona) o utilizar tus recursos para debilitar al rival. Al final y con el 1-4 parcial en el marcador, era difícil para Setién armar un plan más ofensivo sin descuidarse en defensa. Da la sensación de que demora la entrada de Fati y gestiona mal el banquillo dejando a Puig y Dembélé, pero el temor de que sea mayor la goleada en contra terminó pesándole al ex-estratega del Real Betis. Poco que hacer este año y mucho que renovar pensando para el 2021 en Can Barca.