La nota que nunca hice

Miguel Santana

Escribir es uno de los placeres que más disfruto. Contar historias es un arte que se plasma con recuerdos, emociones y sensaciones producto de revivir episodios que marcaron a los protagonistas de cada testimonio. Por más difícil que parezca, la vida es un momento. Y cuando menos lo imaginamos, llega la hora de decir adiós.

Caracas Fútbol Club ha bordado 12 estrellas, a lo largo de un sendero lleno de retos superados. Desde las primeras veces, con pocas personas en los estadios, hasta los partidos más trascendentales de Copa Libertadores, a casa llena, Gaetano estuvo ahí. Él fue parte del concepto construido con títulos, porque la grandeza de su equipo fue tomando forma en la medida de cada éxito sumado. Muchas generaciones lo conocieron y describen como alguien sin igual. El fútbol venezolano lo llora y mi cuota de participación en esta despedida, tiene que ver con una nota que nunca hice.

Gaetano Luongo el campeón eterno del Caracas - Triángulo Deportivo

En diciembre de 2018, quise entrevistar a Luongo. Me comuniqué con la Jefatura de Prensa del cuadro avileño, que con buena disposición prometió una respuesta a dicha petición, pero ahí quedó todo. Entiendo que no le gustaban los medios, huyéndole al protagonismo para hacer ruido solamente desde la eficacia de su buen trabajo. Pasaron los meses y aquel deseo, de vez en cuando, merodeaba por mi mente, hasta que me ocupase en otra cosa y se me olvidara. ¿Por qué no lo hice? ¡No lo sé! Tal vez debí asistir a algún entrenamiento del equipo capitalino o simplemente acercarme a él en una de las tantas transmisiones televisivas que hice en la UCV, pero no. Uno cree que puede dejar para mañana lo que debes hacer hoy, y los caprichos del destino te sorprenden. Corría la 1:20 de la tarde del martes 06 de abril de 2021, cuando mi amigo Alejandro Martínez-Campos me envió un mensaje diciéndome que ha fallecido este insigne trabajador al servicio del fútbol venezolano. No lo podría creer y pensé en aquel trabajo inconcluso. Me quedé con las ganas.

Aprender de los errores es un paso que debemos dar en dirección a materializar objetivos. Yo aprendí del mío. Entonces, conversé con gente que de cerca vivió lo que Gaetano significó para el país futbolero. No tendré su testimonio, pero sí los de personas que tuvieron el placer de acompañarlo en cada aventura.andres rouga (@andresrouga) | Twitter

Rafael Mea Vitali debutó en Caracas a los 16 años, jugando nada menos que la Copa Libertadores de América. Pedro Febles fue el técnico que lo hizo estrenarse y Luongo, la persona encargada de darle su primer uniforme en la categoría profesional.

“Demostraba una profunda vocación por lo que hacía y un enorme sentido de pertenencia hacia la institución. Marcó un antes y un después dignificando su profesión”, aseveró el mayor de los Mea, quien desde Panamá, lamentó mucho esta pérdida.

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Si algo sentía Luongo, era respeto por los demás. A pesar de ser un juvenil, Mea Vitali siempre se sintió tratado a la altura de cualquier profesional con amplia trayectoria. Eso era el factor diferencial.

“Nosotros jugábamos en el Brígido Iriarte y Gaetano siempre estaba en la banca, pero gritaba tan duro que lo sacaban y se iba al camerino. Estaba lejos, pero igual se escuchaban los gritos. Cuando algún zapato te empezaba a molestar, tú solo le decías y él salía corriendo a buscarte unos nuevos. Tenía una vocación para el servicio inmensa. Nunca había visto algo así”, recordó el otrora defensor, quien en una celebración, apretó tan fuerte al utilero, que terminó fracturándole una costilla.

Luis Poletti (@luispolettig) | Twitter

“Él representó muchas cosas para mí: un ejemplo de constancia, la vocación al trabajo, la pasión por hacer lo que amas y una persona de gran corazón. Recuerdo que el 17 de junio de 2013, cuando tuve mi primer entrenamiento con el equipo y lo conocí formalmente, ya sabía todo de mí. Eso me impresionó, porque conocía mi talla de zapatos, gustos, mañas y demás. No tenía que decirle absolutamente nada”, expresó uno de los capitanes que ha tenido el club a lo largo de su historia, Ricardo Andreutti.

Cada palabra que pronuncian los que cercanos a él fueron, salen desde el corazón. No hay en el país una historia de amor y fidelidad a un escudo más grande que esta. Fueron 31 años de entrega, en todas las malas y buenas. Desde Manuel Plasencia hasta Noel Sanvicente, viviendo al máximo cada partido, porque pocas cosas amaba tanto como la labor que hacía.

“Le pedí la bendición más veces a él que a mis propios padres. Siempre era el primero que llegaba a Cocodrilos y yo llegaba temprano también para ayudarlo a veces con la ropa nada más que para hablar con él. Toda mi vida lo voy a admirar”, agregó Ricky.

Falleció el utilero más ganador del fútbol nacional, Gaetano Luongo -  Minuto Informativo

La comunicación con los jugadores siempre fue fundamental para desarrollar un trabajo eficaz. Alain Baroja, hoy arquero de Delfín en la Primera de Ecuador, no ocultó su tristeza en una nota de voz de tres minutos, para explicar qué significó su amigo Gaetano mientras compartieron en la misma escuadra.

“Esto nos ha pegado muy duro a todos. Siempre que llegábamos a los entrenamientos del equipo, lo primero que hacíamos era verlo y él nos esperaba con un café, sonriente y con una actitud de campeón. Me llevaba las toallas, medias y todo. Nunca se le escapó ningún detalle. De verdad, es una persona a quien siempre voy a llevar en mi corazón”, aseveró el también guardavalla vinotinto.

Alain Baroja M. (@AlainBaroja) | Twitter

Por algo, la barra del equipo tiene un trapo con su rostro. Es parte fundamental de la historia roja, porque era la sangre del equipo más ganador del país. Su partida ha dejado un enorme vacío en el universo futbolero nacional, pero principalmente, un legado sin precedentes en la historia balompédica venezolana. Su nombre se escribe sobre los cimientos, se entiende en cada crecimiento y se enaltece en la inmortalidad de su grandeza. Era el más inmenso de los humildes y el más humilde de los inmensos.

Raúl Zambrano Cabello's tweet - "Que orgulloso de sentía Gaetano de esta  gesto. Eso para él era vida, era amor y agradecimiento. Ganó 12 ⭐ con el  Caracas FC y ganó el

Nada me costaba haber ido a la cancha, saludarlo y pedirle 10 minutos. Hay pequeños detalles que marcan enormes diferencias y hay situaciones del camino que te sorprenden y dejan sin capacidad reactiva. En el camerino del Caracas faltará una pieza, un líder, un amigo y un motivador. Pero la vida sigue, del mismo modo que continuará, en su nombre, rodando el balón. Sin tener el placer de conocerlo tan cerca como otros, me ha dejado una gran enseñanza: si quieres hacer algo, hazlo, porque lo más difícil de hacer, es hacer.