“Kike” marcha contra viento y sanciones

Miguel Santana

Retirarse del fútbol a los 28 años no es común, pero nada en su vida lo ha sido. “Me aburrí, y comencé a prepararme pensando en ser entrenador”, se excusó a propósito. Antes de eso, había sido campeón de Copa Venezuela con el equipo que ahora dirige, Aragua Fútbol Club. Aquello ocurrió en el inolvidable año 2007 para la afición aragüeña, cuando en el Estadio Olímpico Hermanos Ghersi Páez de Maracay, se coronaron monarcas ante el extinto, pero entonces glorioso, Unión Atlético Maracaibo. “Kike” regresó, bastante después, a tomar las riendas de una institución cuyo escudo está plasmado en su corazón, comprendiendo que esta sería una oportunidad especial. Ser asistente técnico de José Hernández en Atlético Venezuela y entrenador del Petare Fútbol Club en Primera División, además de una importante pasantía por El Líbano, eran sus únicas credenciales. Llegó a una escuadra que no figuró en el Torneo Clausura 2018, aunque disputase la final del certamen copero. Sin grandes refuerzos, pero bajo la premisa de hacer magia con lo encontrado, va marchando.

García apunta a lo más alto con Aragua

A pesar de los pesares, que trastocan la actualidad de su escuadra, rendirse es la última palabra escrita en su diccionario de vida. Ha agotado todos los recursos para reinventarse, desde despertarse en la madrugada a plasmar ideas, hasta ser amo de un sistema que bien ha calado en suelo aragüeño. Sus jugadores no solamente prestan atención al corto, pero efectivo discurso, sino también se muestran devotos de las formas que el estratega exhibe. Lo acompañan Marco Vivas, Erwin Hernández y Alfredo Marín, caraqueños adoptados por Maracay, además de Luiryis Palomino, con quien también compartió aquella hazaña copera.   

“Nos hemos unido ante las circunstancias, y con estos jugadores no tengo sino palabras de profundo agradecimiento por la manera como hemos encarado cada partido. Después de la derrota con Zamora, teníamos claro que nuestras opciones de clasificar a la Liguilla pasaban por ganar en San Cristóbal, enfocándonos en hacer un partido tácticamente correcto, para a partir de ahí consolidar nuestra idea de juego en uno de los mejores escenarios que tiene el fútbol venezolano”, afirmó García, quien por purgar una sanción de dos partidos, no pudo estar presente en la banca, apoyándose en Vivas para hacer llegar el mensaje a sus dirigidos, con quienes prepara el duelo del semestre, cuando este domingo a las 4:00 p.m. reciban a Metropolitanos, que también lucha por trascender.

García ha hecho un semestre extraordinario

Fuera de la cancha, su contrincante más duro se llama distancia. Pocos saben que, el hecho de encontrarse alejado de su familia, le produce dolor en el alma. “Llevo tres temporadas siendo padre presencial un mes por año. Veo a mis padres 10 días cada 12 meses, y no sé cuánto tiempo más pueda aguantar esto, porque siempre pienso en ellos y son mi principal fortaleza”, confesó. Pelear por un puesto a la fiesta de ocho, le ayuda a concentrarse en las metas del ahora, enfocándose de lleno en cada historia con forma de juego.

Deportivamente, su pase a la Liguilla sería un hecho, de no haber sido por esa sanción de tres puntos que la FIFA le quitó al Aragua por impagos al jugador Jarol Herrera. Aquella decisión golpeó al vestuario, pero inmediatamente, su liderazgo le permitió hacerles entender a los discípulos que, como dijera el histórico beisbolista Yogi Berra, nada termina hasta que acaba.

García sueña en grande con Aragua

“Algunas circunstancias han trastocado nuestros planes, pero no nos han desviado de la meta. Queríamos, como equipo, darnos la posibilidad de pelear en la última fecha como locales, y lo conseguimos. Entendemos la importancia que tiene este compromiso para nosotros, así que lo vamos a afrontar como corresponde”, sentenció, así, sin más.

Enrique García desea volver al balompié internacional

No queda duda que, pase lo que ocurra, su trabajo le hacer ser visto como técnico revelación. A él, aquello poco le importa, dándole mérito a quienes en cancha hacen el trabajo, porque en cada jornada se dedica a sacar lo mejor de sus discípulos en todos los aspectos. Su vínculo contractual expira en diciembre, habla inglés, y está abriéndose camino con fuerza. “Pienso en grande, pero disfruto el ahora. El fútbol es un estado de ánimo, y por aquí no queremos que se vaya la alegría. Todo lo demás vendrá con el tiempo”, concluyó.