Joaquín Sabina el eterno cantante del desamor

Marbelys Rodriguez

Un 12 de febrero, pero de 1949, nació el cantautor, poeta y pintor español Joaquín Ramón Martínez Sabina.

En su haber cuenta con 17 discos de estudio, se estima que ha vendido mas de 10 millones de discos, además de haber compuesto piezas musicales para artistas como: Andrés Calamaro, Miguel Ríos o Ana Belén, entre otros.

Hijo de un inspector de la policía y una ama de casa, a los 14 años de edad, comenzó a escribir poemas y a realizar arreglos para una banda formada con sus amigos, que versionaba temas de rock de Elvas Presley y Chuck
Berry.

Siempre le ha escrito al amor, y sus amores han sido parte importante de sus inspiración, tuvo su primera novia Chispa, quien lo motivó a escribir poemas de amor, la relación fue un poco accidentada, debido a que el padre de la joven era un notario y se opuso a que estuvieran juntos, posteriormente, Chispa fue enviada a vivir en otra ciudad.

El exilio

En 1968 Joaquín Sabina, inicia estudios de Filología Romántica, en Granada, descubriendo así la poesía de César Vallejo y Pablo Neruda. Su ideología de izquierda lo llevó a exiliarse en Londres con su novia de aquel entonces Lesley.

Dos años de la muerte de Franco, Sabina, consiguió volver a España, ese mismo año se casó con Lucía Inés Correa, una argentina que conoció durante su exilio. Poco después consiguió editar su primer LP, Inventario.

En 1980 publicó su segundo trabajo, “Malas compañías”, álbum en el que destacan varios temas que se convirtieron en clásicos, como “Calle Melancolía” o “¡Qué demasiao!”, pero muy especialmente “Pongamos que hablo de Madrid”, convertido para muchos en una especie de himno oficioso de la ciudad y que fue grabado primero por Antonio Flores, versión que alcanzó el número 1 en el programa de radio Los 40 Principales.

El éxito en sus manos

En 1987 consolidó su éxito con la venta de mas de 400 mil copias, de “Hotel, dulce hotel”, su antigua compañía discográfica, decidió editar sin su consentimiento, un recopilatorio. Realizó una gira por México, Argentina y Venezuela.

Para 1989 fundó junto a Pancho Varona, convertido en su inseparable guitarrista, Ripio, empresa editorial con la que a partir de ese momento registró todas sus canciones. En este mismo año, Joaquín es padre por primera vez, teniendo una hija, Carmela Juliana, fruto de su relación con Isabel Oliart, y a quien le dedicó la canción “Ay, Carmela” de su disco Vinagre y rosas.

Los discos y las giras se sucedieron en el comienzo de los noventa, con la publicación de Mentiras piadosas (1990), Física y química (1992), del cual se vendieron más de un millón de copias y en el que contó con la colaboración de Andrés Calamaro en el tema “Pastillas para no soñar” y que popularizó en Sudamérica a través de una macrogira internacional de 188 conciertos, y Esta boca es mía (1994).

El 26 de julio de 1992 nació su segunda hija con Isabel Oliart, Rocío, y comenzó una relación sentimental con la modelo mallorquina Cristina Zubillaga.

Un cambio en su estilo

En 2001 sufrió un leve infarto cerebral que puso su vida en peligro, recuperándose unas pocas semanas más tarde sin sufrir secuelas físicas, pero el incidente influyó en su forma de pensar y se vio inmerso en una importante depresión, lo que le llevó a abandonar los escenarios un tiempo.

Tras superarla, publicó Dímelo en la calle (2002), al que seguiría su decimoctavo álbum, Alivio de luto (2005). El 17 de noviembre de 2009 publicó Vinagre y rosas, del que se vendieron 200.000 copias en tan sólo un mes de su lanzamiento, consiguiendo tres discos de platino.

Múltiples han sido los dúos o colaboraciones que ha realizado Joaquín Sabina, estas son algunas de ellas:

Con información de agencias
Foto: Archivo