“Houston tenemos un problema”: Así el Apolo 13 pasó a la historia

Beatríz Pellegrín

La carrera por llegar al espacio marcó los años cincuenta y comienzos de los setentas. Estados Unidos y Rusia competían por alcanzar la luna y los estadounidenses lo consiguieron con el Apolo 11, en 1969. Pero una tercera misión fue enviada y sin alcanzar su objetivo logró pasar a la historia.

El Apolo 13, fue lanzado el 11 de abril de 1970. Esta había sido diseñada para explorar el interior de la superficie lunar, específicamente aterrizaría en el cráter Fra Mauro.

Tras más de cincuenta horas de viaje, el centro de control recibió una alerta que pasó a la historia de la Nasa: “Houston tenemos un problema”, la tripulación integrada por Jim Lovell, Fred W. Haise y Jack Swigert, que ya había detectado algunas fallas, experimentó una explosión y perdida de presión de la nave.

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Tras averiguar el problema, el alunizaje fue dejado de lado y la misión principal pasó a ser traer a los astronautas a salvo a la tierra.

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Seis días después del despegue Lovell, Haise y Swigert, estaban de regreso el 17 de abril de 1970. Traerlos a casa fue un extenuante trabajo contra reloj liderado entre el equipo de Tierra y la tripulación en órbita, desafiando todas las probabilidades y poniendo en práctica todos los conocimientos posibles.