Goles sin colores, pero igual valen

Deportes TLT

El fútbol volvió, aunque en nada se parezca a aquel que hace dos meses y un poco más partió. Regresó vestido de gris, pese a que la uniformidad de los equipos reflejase contradiga. Como siempre, los alemanes estuvieron un paso adelante, y el mundo entero posó sus hijos sobre la Bundesliga, en esta ocasión, sin cánticos en la grada, ni gritos de gol concluidos en un abrazo. Solo hubo voces aisladas, en cada oportunidad que un jugador algo decía y cuando los entrenadores, órdenes daban. El único sonido familiarizado a lo común, fue el de la pelota en cada pase, con la elegancia característica del Borussia Dortmund, equipo acostumbrado a asombrar desde la ideología de proyectar para vender. Hasta aquí, todo es al menos, digerible.

Resulta por demás atípico ver al Signal Iduna Park sin signos de vida plena en cada graderío. Estamos acostumbrados al mar amarillo, que en cada ola de aficionados saltando al ritmo de una inconmensurable pasión, alcanzaron apenas a conectarse con algún televisor para ver a su equipo reventar cuatro veces las redes ante el Schalke 04, en una jornada marcada en la cuenca del Ruhr. En Gelsenkirchen había aroma de esperanza azul, pero el equipo minero lo menos que halló fue oro. Hubo 82 mil boletos sin vender, y un espectáculo que centró sus focos en un nombre propio: Erling Haaland. Noruega cada vez gana más espacio en el dibujo del mapamundi, cada vez que su niño dorado se muestra impiadoso sobre los arqueros.

Solo dos oportunidades necesitó para facturar por vez primera, y entonces abrir el sendero con dirección a una goleada que, al menos, regaló esperanza a la comunidad futbolera. Cada festejo evidenció lo difícil que resulta actuar en base al cumplimiento de un protocolo que quiere anteponerse a lo natural: cero abrazos, con mínimo contacto, salvo en cada marcaje y en los tiros de esquina. Vimos un partido extraño, pero no precisamente por lo mostrado en cancha, sino fuera de todo aquello. Habrá que adaptarse al mientras tantohasta que paulatinamente todo vaya regresando.