El día que empezó la descolonización en una generación

Lenín Caraballo

31 de marzo de 2004. Un día que comenzó siendo muy normal para casi toda la gente de mi generación. En ese entonces estaba lejos de hacer lo que hago ahora: ser periodista y narrador de fútbol. Pero hay algo que si tengo en común con aquel chamo de primaria y es ese amor por la Vinotinto.

Era ordinario entre los niños de esas edades ver poca afinidad con la Selección Nacional, de hecho, emitir algún comentario sobre el partido que se disputaría ese día entre Uruguay y Venezuela en el Estadio Centenario de Montevideo provocaba burlas y comentarios ofensivos en contra de la “Vinotinto”. Aún el “boom” no había comenzado.

“Le voy a Argentina”, “Forza Azzurra”, “Hoy ganamos Brasil” y así con otras selecciones, eso era lo que frecuentemente escuchaba en la escuela. En cuanto a gustos futbolísticos todavía éramos colonias.

Sin embargo, me refugiaba en un escaso grupo de amistades quienes si sabíamos quienes eran Angelucci, Vallenilla, Rey, Vera. Quienes si celebrábamos los goles de Arango, Rondón, Urdaneta y compañía. Y obvio, también sufríamos.

Veníamos de ganarle en Barranquilla a Colombia 1-0 y en Maracaibo 2-1 a Bolivia, el primero de estos dos resultados fue un bombazo. Incluso el mayor de los escépticos se entusiasmó con esa victoria.

Ese 31 de marzo de 2004, cuando entre los chamos de mi escuela, el Colegio Español de Maracay, dábamos nuestros resultados, creo que nadie nunca habría apostado por 3-0 a favor de los nuestros. Era “normal” dar como favorita a Uruguay, así lo hacían creer los medios.

Para ese partido (y como casi todos) lo vi solo en mi casa. Mi familia siempre fue beisbolera, es más, en ese momento yo jugaba béisbol. En el barrio 23 de enero de Maracay era muy común escuchar cómo se celebraban las carreras de los Navegantes, Leones y Tigres. ¿Pero los goles de Venezuela? No.

A pesar de todos estos factores, ya todos sabemos la historia. Venezuela de la mano de Richard Páez, Gabriel Urdaneta, Héctor “el turbo” González y el orgullo de Aragua, Juan Arango, le dieron la primera victoria en la historia a la Vinotinto en suelo uruguayo. Allí nació el “Centenariazo”.

Ese día en el 23 de enero de Maracay y en casi toda Venezuela se celebraron y se gritaron, junto con los del narrador de ese histórico partido para la señal venezolana, Jesús Eduardo Acosta, los goles Vinotintos.

Ese 31 de marzo de 2004 se cambió el significado de la palabra “normal” en el argot futbolístico venezolano. Desde esa fecha, empezó a ser “normal” ver a las personas vender y usar más la camiseta de la Selección Nacional, a ser hinchas Vinotintos.

El pesimismo seguía, sí. Pero fue desde ese partido en donde pude ver que mi generación empezó a valorar más a la Vinotinto. Desde ese 31 de marzo de 2004 se empezó el proceso de descolonización en el fútbol, al menos, en cuanto a la selección se refiere.

Las eliminatorias continuaron, lamentablemente no clasificamos a Alemania 2006, ni tampoco a ningún Mundial hasta la fecha, pero lo que si logró ganar la Selección fue el respeto de los rivales y más importante aún el cariño del venezolano común no conocedor del fútbol.