El arranque aurinegro genera buenas expectativas

Deportes TLT

Mánolo Dávila Salas

El Torneo Apertura 2019 fue muy irregular para Deportivo Táchira. Ahora, el conjunto aurinegro afrontó el Clausura con refuerzos importantes e ideas más claras, con la convicción de volver a ubicarse en los puestos de vanguardia y, de ese modo, recuperar el prestigio de equipo grande que ha sido golpeado en los últimos campeonatos.

Sin duda, el primer foco de atención estuvo en la confección del plantel, cuya responsabilidad recayó en el estratega tachirense Juan Domingo Tolisano; a diferencia de lo vivido a su llegada en el Apertura, cuando heredó una plantilla armada según los criterios de otros.

Desde el arranque del presente torneo, más allá de los resultados, se observó una idea de juego, un camino a seguir; aún cuando existen chances de equivocarse en unas y acertar en otras, el conjunto andino en las primeras de cambio ya plasma el estilo de juego que quiere implementar Tolisano.

Pese a sufrir un duro revés en la primera jornada ante un potenciado Trujillanos, el aurinegro tuvo capacidad de reacción y mostró buena cara en sus duelos inmediatos ante Zulia FC, cuando sumó sus primeros tres puntos como local, y en el clásico del futbol nacional frente su máximo rival, Caracas FC, pues aunque cerró ese careo con un empate a cero, hubo picos altos de rendimiento, levantando la expectativa de su inmensa parcialidad. Después, Táchira corroboró todo lo bueno con un partido más que correcto frente al actual campeón, Estudiantes de Mérida. Por último, cayó en la quinta fecha en su visita a Maturín, pero llegó a tener el empate desde el punto penal poco antes del pitazo final.

Tolisano, siendo del patio, sabe del morral de obligaciones y responsabilidades que lleva en sus hombros. Más allá de los marcadores, y sin obviar lo precoz del semestre, el aurinegro muestra síntomas de evolución en el desarrollo de los partidos, dejando atrás los miedos, presiones y complejos que en algún momento tuvo. Muchos basan su análisis en que el arranque es complicado, por los cruces que le deparó el calendario para estas fechas; pero quizás lo mejor que le puede pasar a este Táchira es medirse con los rivales directos a comienzo de semestre para lograr afinar su idea con alta exigencia.

Táchira nunca ha sido un equipo de esperas. Esa filosofía imperante en la plaza en muchos momentos ha sido contraproducente y perjudicial para una gran lista de jugadores y cuerpos técnicos, particularmente en los últimos tres años, en los que no hubo una sostenida apuesta deportiva. Por eso, un ítem para tener en cuenta es que el movimiento del equipo en este mercado de pases no fue tan drástico como en los anteriores, y se apuntó a reforzar más en calidad que en cantidad, sosteniendo una base de jugadores que ya pudo trabajar el director técnico en la mayoría de las jornadas del Apertura.

En este sentido, arribaron a la nómina jugadores de la talla de Aquiles Ocanto, quien luego de sufrir una desafortunada lesión en la primera jornada, genera mucha expectativa por verlo en plenitud de condiciones; regresó Marlon Fernández; y la única alta extranjera fue el panameño Luis Ovalle, que llega a resolver un agudo problema que tenía el elenco andino en su línea de fondo y, además es un conocedor de lo que es ser campeón en nuestro balompié. No se puede dejar a un lado la vuelta de José David Contreras, que, tras un paso efímero por tierras europeas, vuelve a blindar el arco y sostener una competencia sana con el joven -aunque experimentado- Beycker Velásquez.

Igualmente hay que subrayar la alta expectativa de lo que puedan sumar nombres como Juan Garcia Reyes, siendo quien repunta actualmente en la tabla de goleadores del equipo, con dos tantos, y se presenta como una solución desde el banco, a la espera de ganarse una oportunidad para arrancar de titular. Por ultimo, pero no menos importante, habrá que esperar por lo que aporte David Zalzman en la gestación.

Es muy pronto, y quizás irresponsable de algún modo, luego de solo cinco jornadas, plasmar en estas líneas hasta dónde llegará el aurinegro en el Clausura, qué objetivos podrá alcanzar, ya que hay mucho por corregir en busca de lograr regularidad en un equipo que luce fuerte, vistoso y jerárquico en condición de local, pero que no logra afianzar eso cada vez que afronta un encuentro fuera de su casa, lo cual deja una gran interrogante entre sus simpatizantes: ¿cuál es el verdadero Deportivo Táchira?

Su próxima presentación será para medirse ante uno de los líderes de la tabla, como lo es Mineros de Guayana, que viene de golear a Zamora FC y anhela reafirmar su favoritismo en Pueblo Nuevo, plaza que se le ha hecho accesible. Este compromiso trae consigo un detalle interesante, como el hecho de que será el primer enfrentamiento de Tolisano ante su exequipo, con el que pudo disputar varias finales y en el que ganó la experiencia, el rodaje y el nombre para llegar al banquillo de San Cristóbal.

Para cerrar, son innegables los importantes logros institucionales que ha alcanzado el Deportivo Táchira en los últimos meses, como la recién inaugurada Casa Club, que cuenta con instalaciones acondicionadas para aquellos talentos jóvenes de la región que sean becados, que tendrán a su disposición todas las herramientas para su formación como atletas y para su crecimiento tanto profesional como personal; sin embargo, los logros fuera de la cancha crecerán en significado si los acompañan los triunfos deportivos, que en definitiva son lo que más anhela y espera la enorme parcialidad aurinegra.