Don’t look back in anger, un tema icónico con múltiples referencias a John Lennon

Fabrizio Cuzzola

Oasis tiene muchas canciones icónicas en su historia, pero Don’t Look Back in Anger tiene un significado especial: tras un cuarto de siglo, es bueno conocer  sobre su letra, cómo se compuso, cuántos guiños a John Lennon incluye y su posterior transformación en himno después de la tragedia terrorista.

Es bien sabida la influencia que sobre Noel Gallagher ejercieron los Beatles, y más concretamente Lennon. Para descubrir la primera referencia basta escuchar con atención el arranque; la introducción a piano de este tema es calcada a la de Imagine.

A Oasis lo acusaron de plagio en varias canciones, y casi siempre con razón. Pero en este caso es un préstamo acreditado, un homenaje. Noel declaró que un chaval de 13 años que no conociera Imagine podría leer esa entrevista y descubrir a Lennon. Así, sí. Robar no, que está feo.

La letra arranca enigmática, y de esa manera proseguirá hasta el final. El cantante le habla directamente a alguien, a la protagonista del tema, en un tono reflexivo y melancólico. No es un relato hilvanado ni narra una gran historia. Más bien es críptica, por no decir que es un puñado de versos que, de forma mágica, suenan muy bien juntos y se meten en el cerebro. La importancia de la melodía.

Esta estrofa esconde el resto de referencias a John Lennon. La más obvia es la primera: la revolución desde la cama es una clara alusión a su protesta antibelicista de 1969 contra la guerra de Vietnam, encamado en Montreal y Ámsterdam junto a Yoko Ono durante dos semanas.

“The brains I had went to my head” lo escuchó Noel en unas grabaciones encontradas en el edificio Dakota, donde Lennon vivía y fue asesinado. Había empezado a recoger sus memorias en cintas, de viva voz. A Gallagher le gustó la alegórica frase y la incluyó en su canción.

El estribillo, ese que cuando suena intenta canturrear hasta quien no sabe inglés. Se da la curiosa circunstancia de que la protagonista del tema, la tal Sally, fue el último elemento en aparecer. Tiene una explicación, aunque parezca extraño: Noel no conocía a ninguna Sally. Su origen data de una actuación en 1995 en el Sheffield Arena, la primera en un gran escenario. Durante la prueba de sonido, Noel trasteaba con su guitarra acústica. Era una canción incompleta. Liam preguntó si acababa de decir “So Sally can wait”. No, contestó él. “Pues deberías”, dijo Liam.

Noel terminó la letra en el camerino. Tan emocionado estaba por su potencial que no pudo refrenar el impulso juvenil, impensable para un profesional: la tocó esa misma noche, como si se la enseñara a un amigo con su acústica, solo que en un escenario frente a 20 mil personas.

Pocos versos más personales escribió Noel que el de la chimenea. Cada día de San Patricio, su madre les obligaba a hacerse una foto en aquel rincón de la casa para enviársela a su abuela irlandesa. Tenía que pedirles que cambiaran el gesto para evitar que salieran con mala cara. Desde aquí hasta el final suena varias veces el estribillo, pero ligeramente alterado: ahora es ella quien lo ignora, y el alma del narrador la que se esfuma. Para cerrar, repite el título de la canción y luego el broche perfecto; no mires atrás con rabia… At least not today (al menos no todavía).

Noel escribía las canciones, pero el vocalista era Liam. Consciente quizás de los dos temazos que acababa de componer, avisó a su hermano de que él cantaría por vez primera: le dio a elegir entre esta o Wonderwall. Como aquí suena la voz de Noel, ya sabemos cuál escogió Liam.

Don’t look back in anger fue un éxito inmediato de ventas y crítica, y hoy se recuerda como una de las mejores composiciones de Oasis. El público siempre se apropia de las grandes canciones, y esa misma gente decidió recurrir a ella para expresarse en un momento delicado.

Ariana Grande actuó en Mánchester el 22 de mayo de 2017. A la salida del concierto, un terrorista suicida islamista activó un explosivo que causó la muerte a 22 personas. Los mancunianos entonaron luego la canción de uno de sus paisanos más ilustres: Don’t Look Back in Anger.

Grande homenajeó a las víctimas con otro concierto en Mánchester. Chris Martin, líder de Coldplay, anunció que los británicos querían cantarle algo. Emociona el gentío coreando la letra, especialmente el estribillo y su mensaje resignificado.

La historia que acabamos de compartir con ustedes fue escrita en un hilo de twitter por el periodista Jorge Decarlini. Puedes ver el hilo original haciendo click aquí.