“Chivita” Lezama: 100 y contando, el fan número uno del Caracas

Beatríz Pellegrín

La fanaticada de los Leones del Caracas es una de las más grandes del país. Con 20 títulos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), los capitalinos han conquistado a seguidores en cada rincón de Venezuela, uno de ellos, es oriundo de Tucupita, estado Delta Amacuro y está junto al equipo desde hace más de 70 años, se trata de Jesús Alejandro Lezama, mejor conocido como “Chivita”.

Desde mediados del siglo pasado, cuando todavía se llamaba Cervecería Caracas, y tenía como home club, el estadio de San Agustín, Lezama acudía con una trompeta a aupar a los melenudos. Su presencia en cada juego y su interés en el bienestar del equipo, hizo que ingresara a sus filas como su ayudante en el 44.

Desde 1942, es fiel seguidor de los Leones del Caracas

Si algo define la fidelidad de Jesús Lezama, es amor por el deporte del bate y la pelota. Su presencia en el estadio Universitario, conecta a cada fanático con la historia de esta franquicia beisbolera, que detenta el titulo como el más triunfador y algo que llena de orgullo a Lezama: Haber visto dar un un juego sin hits ni carreras a Urbano Lugo y a su hijo, Urbano Lugo Jr.

Para muchos fanáticos ver al popular “Chivita” recorriendo el estadio es parte del ritual del triunfo de los Leones del Caracas. Su constancia le ha hecho merecedor de distintos homenajes, entre ellos está su entrada al Salón de la Fama del Beisbol Venezolano en el 2018; en este lugar se encuentran una chaqueta que usó las primeras veces que acudió a ver al Caracas, además de su característica corneta.

Este domingo 10 de febrero, le realizarán una misa en la Capilla de Universidad Central de Venezuela

Cada año modifica su número en la camisa oficial que lleva. Desde este sábado 9 de febrero, lucirá el número 100, que completan un siglo de vida la cual será entregada por la gerencia del conjunto al cual admira. Desde los 25 años de edad, acude al coso de los Chaguaramos, desde donde es parte del juego con su entusiasmo.

Su vida no se limitó a seguir al beisbol, tiene 13 hijos y trabajó en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). Lezama, se ha convertido en vida, en una leyenda que pese a su desgaste y su bastón sigue acudiendo al Universitario.