China se prepara para la llegada del Año de la Rata

Beatríz Pellegrín

El 25 de enero, decenas de millones de varitas de incienso se convertirán en humo en los templos budistas o taoístas, como símbolo de oraciones elevándose al cielo.

Las semanas previas son una temporada agitada para decenas de trabajadores en Yongchun, un condado de la provincia de Fujian, donde unas 300 empresas familiares se aseguran de suministrar buena parte del incienso que formará parte de las tradiciones de toda Asia.

Unos 30.000 empleados mantienen este oficio, que implica 18 etapas de fabricación y un trabajo de 24 horas al día.

Mezclas de hierbas, especias y polvos multicolores son tratados en un delicado proceso que se transmite de generación en generación.

Aunque se necesita algo de automatización, algunos insisten en continuar haciendo algunas tareas a mano, sobre todo teñir y secar.
Y pese a que los propietarios son budista practicantes, la empresa ha diversificado la producción: vende también incienso destinado a perfumar la casa o a curar a las personas con sesiones de aromaterapia.

Con información de agencias

Foto: Archivo