Celis, el Catatumbo de Caracas

Miguel Santana

El Relámpago del Catatumbo irrumpió la tranquilidad de una tarde caraqueña, alejando a las guacamayas con cada estruendoso sonido. Pegó dos veces, con diferencia de cuatro minutos entre una y otra ocasión. Todo fue a través de un hijo pródigo, que encontró refugio en el suelo marabino cuando muchas puertas estaban cerradas. Feliz está Celis, facturando por duplicado ante Deportivo La Guaira, clasificando a la Liguilla, y convirtiéndose en uno de los goleadores que tiene el campeonato venezolano. Su éxito toma fuerza en la valía de un espíritu cuya fuerza nunca redujo. La historia ha sudado mucho.

Celis le anotó dos al Deportivo La Guaira

Maracaibo lo vio corriendo mil esquinas, encima de cada acera, driblando en calles calurosas. Hoy, es considerado la revelación del balompié criollo, pero él prefiere ser visto como un obrero al servicio del proyecto vida a base de gloria. Va como Fonsi con Daddy Yankee: pasito a pasito, volando entre sueños. La posibilidad de ser campeón lo invita a apretar los dientes, encarar con firmeza, y ser la bestia negra de los hombres con guantes.

El equipo Unión de Futbolistas Asociados, con sede en Campo Elías y esencia de barreada pura, fue su primer hogar. Unión Atlético Maracaibo, extinta pero gloriosa escuadra, fue la casa donde creció hasta entender de qué forma hacerse sentir en la línea de gol. Frank Flores lo entrenó hasta los 16 años, cuando viajar a Caracas fue la misión que emprendió mientras se proyectaba a defender con gallardía los colores del Atlético Venezuela en Primera División. Era el reto de su vida, montándose en un tren que dos veces no pasaría. Sobre el Brígido Iriarte de El Paraíso lo vieron entregarse hasta el último segundo, pero sus intenciones no fueron suficientes. Debutó, aunque no pudo mantenerse como parte del grupo.

Celis formó parte del JBL Zulia

“Esa experiencia me ayudó mucho a crecer como futbolista y persona. Estuve al lado de grandes jugadores, con amplios recorridos tanto dentro como fuera del país, y eso me motivó a entrenar siempre con todo. Aprendí bastante, pero no tuve continuidad, así que tomé una difícil decisión: regresar a mi tierra, para jugar en Tercera”, recordó. Flores, su formador natural, había tomado las riendas de JBL, escuadra que por esos tiempos quería hacerse grande en la categoría de bronce venezolana. Bajó dos escalones, firme en el propósito de apoyarse en el talento que le define. Volver a la élite, pero en rol protagónico, fue el deseo de esos días, contando con el apoyo de sus padres y personas que no abandonan.

Celis no tuvo suerte con Atlético Venezuela

Subir a Segunda, y luego convertirse en máximo anotador de su equipo, le hizo comenzar a hacer ruido, llamando la atención de otras escuadras a lo largo del país. Por respaldo al entrenador, siguió siendo parte del cuadro que sus puertas le abrió, logrando, en tiempo récord, convertirse nuevamente en jugador de primer nivel. En su suelo, con su gente, en el estadio donde tantas veces brilló, volvió a competir por lo más alto, ahora teniendo la responsabilidad de demostrar por qué logró tantas cosas en un lapso tan pequeño. Richard, con la lealtad que le define, siguió haciendo historia, hasta no poder resistirse a la tentadora Europa, presentándose como nuevo ariete del FK Senica de Eslovaquia, país cuya temperatura no tiene nada que ver con el calor que abraza con la brisa marabina.

Celis se marchó a Europa

“Fue difícil tener que alejarme de mi familia, pero me estaba acercando a un sueño, y jugar fuera de tu país te deja vivencias extraordinarias. Fueron días buenos, aunque por problemas con mi permiso de residencia, tuve que salir varias veces del país. No pudimos hacer los trámites que queríamos, y ahí se presentó la opción de ir al Caracas Fútbol Club. Ni siquiera lo pensé. Siempre creí en mí, y sabía que podía hacer las cosas bien con uno de los mejores clubes de toda Venezuela. Llegué el tres de enero, mentalizado en demostrar que podía aportarle mucho a esta institución”, destacó. Cinco meses y ocho goles después, todo ha quedado claro. A eso, habría que sumarle lo que aporta en el accionar de su escuadra.

Cada vez que Celis marca, Caracas no pierde

Cada vez que el zuliano marca, Caracas no pierde. La Guaira, Mineros, Aragua, Metropolitanos, Estudiantes de Caracas y Zamora, certifican dicho dato. Todavía queda una jornada para finalizar el actual campeonato en su primera fase, teniendo por delante un reto sin precedentes en su carrera: ser parte de los ocho mejores, en búsqueda del título.

“Si hay algo que puedo destacar de este equipo, es el gran respeto que existe entre cada uno de los compañeros y cuerpo técnico. Todos trabajamos mentalizados en que vamos a cumplir los objetivos que una escuadra de tanta importancia te obliga a trazarte. No subestimamos a ningún rival, pero entendemos que estamos para competir”, aseveró.

De la cancha, sale al cine, con su esposa e hija, a quienes dedica tanto tiempo como pueda. La felicidad de ellas, significa su mayor triunfo, por lo que seguro está de seguir dando pasos firmes en honor a quienes ama. Hay luz en su botín derecho, y fuerza en la pierna izquierda. Todo combina, como un rayo que al suelo cae para imponer condiciones. Es Celis, un muchacho soñador, que Venezuela ha recorrido dejando su sello en cada cancha. Es Richard, tipo que al cambio no le teme, porque en cualquier parte, al éxito va siguiendo.