Así no se honran a los ídolos

Fabrizio Cuzzola

Comienzo este texto, humano, como un desahogo a mis sentimientos, pidiendo disculpas. Pido disculpas a la familia Greco, Rivas, Luongo y Benítez. Los abrazo en momentos de dolor y me disculpo porque si están aquí, leerán un texto que no debería ni redactarse por el mero respeto a quienes ya no nos acompañan. Sin embargo, para bien o mal se visten de ídolos y en un mundo donde cualquiera opina en las redes sociales, es necesario hacer un llamado a la conciencia a los fanáticos que de algún modo han utilizado esta vía para pretender darle más valor a unos que a otros, cuándo como personas deberíamos saber que cada vida vale por igual, sus pérdidas se honran y duelen hasta lo más profundo. 

Venezuela inició el decreto de cuarentena radical para prevenir la propagación del naciente virus COVID-19 el 13 de marzo de 2020. Para dicha fecha, la normalidad transcurría en el fútbol nacional venezolano y para los cuatro personajes centrales de las siguientes líneas.

El homenaje que si es: Gracias por… 

Gaetano Greco nació en Siracusa, Italia y como muchos otros inmigrantes italianos llegó a San Cristóbal en 1953. Desde entonces, no tuvo nada que hacer de vuelta en Italia. En estas tierras se casó con Ana Mery Cedeño y fue miembro fundador del amor de toda una vida para el aficionado tachirense: el San Cristóbal Fútbol Club, posteriormente renombrado como Deportivo Táchira.

Greco fue piloto de carreras y se enamoró a primera vista de San Cristóbal. Su amor por el fútbol lo llevó a crear un equipo llamado ‘Juventus de San Cristóbal’ y casi sin querer la vida le otorgó como nieto a uno de los emblemas del club de sus amores: Edgar Fernando Perez Greco.

Gaetano vivió sus últimos días siendo presidente de la Academia Juventus F.C. de San Cristóbal, refundada por su hijo años después para hacer sentir a su papá cercano al otro equipo de sus amores. Nunca dejó de lado al aurinegro de su vida.

Pasando la montaña pero quedándose en los Andes, Miguel Ángel Rivas es toda una institución en el fútbol venezolano. Como si de una historia de amor se tratase, el ‘monito’ fue uno de los primeros futbolistas en calzarse la camiseta de Estudiantes de Mérida hace 50 años y hoy día goza del récord de ser el primer jugador académico en hacer un gol olímpico. Recordado por su amabilidad y gran personalidad, tras su retiro se quedó como entrenador y formó a talentos de grandísimo nivel para el fútbol venezolano. Las anécdotas de Jorge Rojas, Richard Páez, Ruberth Morán y toda una generación de merideños confirma su don de gente. Hasta sus últimos días estuvo ligado a la formación de los talentos del mañana en el elenco rojiblanco.

“Caracas es Gaetano y Gaetano es Caracas”.

Pocas frases redondean mejor la vida de Gaetano Luongo, el eterno utilero del Caracas Fútbol Club. Cocodrilos Sport Park fue la casa de su vida desde la llegada del doctor Guillermo Valentiner. Perfeccionista en cada detalle, no cuenta una gran historia como jugador o entrenador, pero nadie sabía más del club que él. Considerado el amuleto de la suerte de Manuel Plasencia, 33 años de servicio en los Rojos del Ávila sirven para dimensionar su importancia. No hay un jugador que no lo respete, que no lo haya querido. Quizás un poco cascarrabias pero siempre amable cuando el trabajo estaba hecho. En una entrevista afirmó que estaría en Caracas hasta que Dios lo llamara a su equipo y así tal cual cumplió.

Por su parte, Daniel Benítez encarna los valores que debe tener un futbolista. Si José Hernández dice que los códigos del fútbol son los mismos códigos que aplican para la vida, Daniel era la frase hecha realidad. Sentía amor y pasión por el Deportivo Táchira, pero hizo historia en Deportivo la Guaira. Dejó su entrega y gallardía en todos los clubes donde jugó, recuerdos gratos con Mineros de Guayana, Estudiantes de Caracas o Real Esppor. Ganó una estrella con el club de sus amores, todo lo que un jugador puede desear. Pasó sus últimos días batallando con un cáncer pero rodeado del apoyo de sus amigos y compañeros que rezaban para volverlo a ver. Guerrero en la cancha y fuera de ella.

El homenaje que NO es: la competencia

Entederán lógicamente que hay cuatro fechas que nos duelen en el alma mencionar: 22 de diciembre del 2020, 18 de enero del 2021, 6 de abril de 2021 y 9 de abril de 2021. En ese orden nos dejaron Greco, Rivas, Luongo y Benítez. El coronavirus y el cáncer hizo de las suyas y nos quitó a cuatro personas que significaron mucho para el fútbol venezolano. 

Con el fallecimiento de Luongo, el doctor Richard Páez propuso nombrar al torneo de fútbol profesional del año 2021 como ‘Gaetano Luongo’, para homenajear a una persona que trabajó por 33 años en el balompié local. Como seguidores podemos estar o no de acuerdo con una propuesta, pero es difícil de creer que existan comentarios que intenten desprestigiar o minimizar la labor del ex-utilero del Caracas Fútbol Club por su profesión. ¿Y dónde quedó la solidaridad? ¿y la humanidad? 


Caracas Fútbol Club no se pronunció ante el fallecimiento de Gaetano Greco y Deportivo Táchira no lo hizo con Gaetano Luongo. Sus razones tendrán, sería injusto dar un mensaje de condolencia ‘por mera formalidad’, podrán pensar. Sin embargo, el silencio de ambas partes provocó una nueva ola de comentarios desafortunados. ¿En qué momento pasa la vida a ser una cuestión de colores y rivalidades deportivas?

A la propuesta de Páez, el fallecimiento de Benítez traería nuevas opiniones a la mesa. Si bien, la idea propuesta no es en absoluto descabellada, la intención con la que se escribe el mensaje muestra un claro ambiente de rivalidad. 

El fútbol nacional ha perdido a baluartes invaluables en este tiempo. Fuera de los mencionados, el profesor Nerio Hernández, Daniel Nikolac o Fredy Rosas también podrían recibir tranquilamente un homenaje de parte de la Liga. De hecho, lo merecen por todo lo que han aportado. Sin embargo no es a través de una pelea en redes sociales la forma correcta de homenajearlos.

Ojalá la Liga FUTVE, quienes manejen sus comunicaciones o quienes tomen las decisiones decidan hacer algo. Probablemente seamos de los pocos países en el mundo en el que no nos interesan los homenajes. No nos interesa cambiar el nombre de una calle o recinto deportivo para que guarde siempre la memoria de quienes lo supieron honrar y defender hasta el último de sus días.

Sin embargo, sería triste e injusto que la decisión de homenajear a una de estas personas que tanto empujaron el carro para que creciera el fútbol en nuestro país fuese tomada por algún hincha como una victoria o una derrota para sus clubes. Algo tan grave como lo es un fallecimiento no puede tornarse como una competencia entre rivales futbolísticos.  

En un país con un grave problema de valores, que sirva esta disputa en las redes sociales como un llamado a la reflexión y al respeto. Para las familias afectadas y los amantes del fútbol venezolano ha de ser doloroso que el nombre de personas que trabajaron fuera de los focos para enaltecer nuestro balompié hoy se use para dividir y discriminar.