Alí Cañas: “Valoro más que la estrella, haber hecho debutar a 17 juveniles”

Carlos Domingues

Sí, la prensa y todos somos inmediatistas. Tenemos memoria corta. Erramos. Así comenzó mi conversación con el flamante campeón, con el arquitecto de la cuarta estrella de Zamora, José Alí Cañas, con un jalón de orejas: “En el año 1991 quedé campeón, en el 95, en el 2002/2003 también”, nos recuerda a quienes osadamente dijimos que le faltaban títulos.

Se escapó de los flashes y las cámaras una vez terminó la entrega del trofeo que acredita a Zamora campeón por cuarta vez de Venezuela. “Normalmente cuando quedo campeón me retiro y dejo que los demás disfruten, esa es mi satisfacción, ver a los demás disfrutando”, dice un técnico que quizá por ser de tan bajo perfil no ha recibido los reales créditos que merece su figura. Eso no parece interesarle. ¿Celebró su primera estrella? “Me senté con Akram (Almatni, Gerente General del club), nos fumamos un cigarrito, hablamos, él lloró. Me senté al lado de los policías a disfrutar viendo a los muchachos. Mi familia está muy contenta en Mérida, me alegra mucho que disfruten porque sufren mucho”.

Más que celebrar, asegura que cumplió un objetivo. Por eso quizá no se lo tome con tanta expresividad: “Yo no me trasnocho porque ya me pega demasiado, por eso me fui temprano del agasajo que nos hizo el club. Cuando me acosté, le agradecí a Dios de haberme permitido la oportunidad de haber cumplido un objetivo. Él forma parte de esto”.

La desilusión continúa

Cuando terminó el Apertura con el título, en una entrevista radial me dijo que el fútbol lo había desilusionado. La estrella que por fin cuelga ahora en su pecho no ha cambiado ese sentimiento. “La desilusión la mantengo. Nuestro fútbol necesita creer proyectos como el de Zamora, desarrollar jugadores, organizarse, crear infraestructuras, pero aquí el problema es que no creen en ese tipo de entrenadores. Por eso sigo desilusionado”, dice Cañas quien mandó un recado a aquellos equipos que consideran que a punta de talonario pueden alcanzar títulos: “Es válido que haya equipos que inviertan mucho solo para ser campeón, pero no lo comparto. ¿Qué hago con armar un equipo de cinco millones de dólares y qué dejo? ¿Una medalla?”.

Le pregunto por su ilusión y es muy colectivo, muy general en su percepción. No es para nada mezquino: “Mi ilusión es que vayamos a un mundial, que nuestro fútbol crezca, que muchos jóvenes tomen el fútbol como una profesión y aseguren el bienestar de su familia, que haya diez, quince equipos como Zamora”, asevera. En lo que sí presume es en lo que él junto con su club está dejando para el fútbol nacional, más allá de la infraestructura y la gestión de escritorio del cuadro zamorano: “17 jugadores menores de 18 años en mi etapa de 14 meses. Hice debutar uno en una final. Eso para mí tiene más valor que una estrella”.

La máquina de remanufactura

Explota Zamora siempre el talento de su cantera, pero también repotencia otros que vienen de afuera. ¿Qué tiene Zamora que revitaliza jugadores de mediana monta? Cañas contesta con una frase del cantante Charly García: “Charly dijo “Soy un genio. Tanto me dijeron que era un genio que me lo creí y así me puse a componer”, entonces yo hago un símil con los jugadores, a quienes les digo que se convenzan de sus condiciones, que tengan paciencia, tiempo y trabajo. Cuando se equivocan no los borro, no los desaparezco. Todo es un punto de equilibrio”. Cañas también es un genio.

El está a gusto en Zamora porque ve crecer la institución: “Aquí uno ve como todos los días se pone una piedra, un palo, un techo, una pesa, un pedazo de hierro. Eso es lo que uno lo que quiere para los demás un equipo, reinvertir, creer en el tiempo. Dejar de ser inmediatistas”. Sin embargo, aún no ha asegurado su futuro en el club, con quien termina contrato en diciembre. Dijo estar interesado en continuar, pero también se alertó sobre un supuesto interés que tendrían en Barinas de contar con Juan Domingo Tolisano a partir de 2019: “Yo tuve un pleito anoche con Akram. Le dije que cómo era posible que estuviera celebrando conmigo y tenga contratado a Tolisano, le dije que era un sinvergüenza. Si eso es verdad, el primer irresponsable es Tolisano por no respetar, y el segundo es Akram y los dueños del equipo. Por eso todo lo que se escribe no hay que creerlo”. Demasiado auténtico, Cañas.

La alegría de Zamora y su insultante dominio en la última década tiene siempre un asterisco: trascender en las competencias internacionales. “Toda mi intención es continuar, pero quiero escuchar a los directivos porque ahora quieren ser campeones de Libertadores, de Mundial de Clubes. Están felices, creen que tienen al Real Madrid y al Barcelona juntos, con un poquito del Manchester City y otro poquito de la Juventus. Yo no puedo firmar un contrato donde me pidan ser campeón de Libertadores. Vamos a tratar de hacer un buen trabajo para trascender en Copa Libertadores, pasar de fase. Otro objetivo viable puede ser repetir la presencia en otra copa internacional el próximo año”. Está claro que no quiere vender humo y que sus aspiraciones son realistas y progresivas.

Cañas dará una pronta respuesta a la directiva de Zamora para continuar. No le obsesiona la ambición por algo más grande. ¿Qué quiere ahora? “Estoy en una etapa de la vida donde lo que quiero es disfrutar lo que estoy haciendo. Disfruté mucho esta año porque tengo un grupo alegre, humilde, trabajador, dispuesto a entregarse a la idea de lo que queríamos hacer con el fútbol, nunca fue mezquino en ninguna cancha con el fútbol. Tuvimos demasiados obstáculos, sobrellevamos, fuimos honestos con el fútbol”.

“El fútbol es vida, es una fiesta. Como se vive, se juega”, dijo al final de la entrevista. Yo creo que por fin, el fútbol fue honesto con Alí.