Hace 64 años falleció el físico más importante del siglo XX

Beatríz Pellegrín

“Todo es relativo”, al usar esta frase muchos, sin saberlo, citan a Albert Einstein, y su Teoría de la Relatividad General.  El reconocido físico que nació en Alemania, aunque también tenía nacionalidad suiza, estadounidense, era de origen judío.

Su muerte el 18 de abril de 1955, apagó uno de los cerebros más importantes del siglo XX, en el cuál desarrolló teoría que explican el mundo que nos rodea, y más allá buscaba entender el Universo. Un concepto importante establecido por él fue la gravedad.

Su aprendizaje de niño era lento, según registra su biografía aprendió a hablar y caminar más tarde de lo que habitualmente lo hacen los niños.

Todos podrán pensar que su llegada a la universidad fue por la puerta grande, pero este reprobó su test de ingreso a la Escuela Politécnica de Suiza a los 17 años. Su memoria era fugaz y no retenía las lecturas como historia y geografía, sin embargo, el éxito en las matemáticas, lo llevó por su camino.

Siempre vestido de gris, con lo que simplificaba el tiempo, quiso formar parte de la construcción de la bomba atómica y dio algunas claves, sin embargo, Estados Unidos declinó su petición. Al ver la catástrofe ocasionada, se arrepintió de querer ser parte de ello.

Defendió el pacifismo y luchó de frente por el pueblo judío, muchos lo consideraron como buen candidato a la presidencia de Israel y tuvo un gran arrase en el pueblo. Sin embargo, decidió rechazar la petición considerando sus limitaciones  sociales y políticas.

Recibió el premio Nobel de Física, no por la que más se le conoce, sino por su teoría del efecto fotoeléctrico en 1921.

Su muerte a los 76 años, fue causada por un aneurisma aórtico abdominal que colapsó su organismo, mientras residía en Princeton, Estados Unidos. Al morir, extrañamente  su cerebro fue robado por un patólogo para investigar su genialidad. Lo rebanó en 240 partes.