Adiós Vinotinto a la Copa: ¿Había para algo más?

Carlos Domingues

La rabia que siente el aficionado merece tener respuestas. Porque siempre he defendido la labor del jugador, de la responsabilidad que tiene tanto en los logros como en las derrotas, también reconozco que la gente necesita saber por qué no se pudo hacer más contra Argentina si las sensaciones del 50-50 de probabilidades antes de jugar tenían asidero lógico.

Esa afición que el viernes dejó de hacer lo que tenía que hacer para ver el partido, ese mar de viejas camisetas vinotinto Adidas que inundaron esperanzadóramente el país este viernes, merece que se le explique por qué se perdió ante una Argentina que no ofreció mucho en el campo pero que sí pudo concretar dos ocasiones que le regaló el rival.

Para encontrar las explicaciones, hay que ir a la siempre antipática situación táctica. ¿Por qué sí se pudo concretar lo que se aspiraba contra Perú, Brasil y Bolivia y no contra Argentina? El partido en su planteamiento y los siempre indeterminables errores fueron los factores que rompieron con la ilusión de todos, que habíamos puesto una peculiar atención a la Copa América y la presentación de Venezuela.

La evaluación general de la participación de Venezuela en la Copa América debe ser buena porque se compitió, se alcanzaron objetivos, pero contra Argentina quedó la sensación de que hubo un exceso de precauciones. Se advertía que el rival no era Bolivia pero tampoco Brasil y así fue el partido. El equipo de Scaloni fue más sólido ante Venezuela que el resto de los partidos pero le bastó con muy poco para someter a los de Dudamel y eso debe preocupar porque no fue una embestida de dos toros en las que uno se llevó la peor parte. No.

Fue un partido que requería muchas decisiones desde el banco. Temprano se perdía, se quitó el dominio del rival y no se aprovechó eso comenzando el segundo tiempo para hacer daño al contrario. Queda el debate sobre la presencia o no de Josef Martínez y Soteldo en la titularidad, pero soy de los que piensa que cada jugador tiene un rol dentro de un plantel y me parece que el de ellos dos es precisamente el que siempre cumplen: cambiar la cara de Venezuela con frescura desde el banco.

Con el mismo sistema que derrotó a Argentina en Madrid, Dudamel hoy fue contra el mismo contrario en el Maracaná. Scaloni tomó las previsiones para no cometer los mismos errores de aquel día (puso un central como lateral para aguantar los embates de los extremos) pero Venezuela no varió su guion. Se intentó, Venezuela ganó en posesión pero no supo hacer daño con ella. La conclusión más clara de lo que juega Venezuela es que es más fácil generar cuando no tienes el dominio del balón. Los contrataques en velocidad no salen siempre tan efectivos, como hoy, que sólo se generó una clara que fue el remate de un lateral como Ronald Hernández que rechazó Armani.

¿Se puede más? Sí. Contra Argentina en el amistoso, contra Estados Unidos, contra Cataluña en el primer tiempo, contra Bolivia. La cosa está en mantener la idea y demostrar que puede variar dependiendo de las necesidades del partido. Queda la duda profunda de que hay mucho material para mostrarse más agresivos y en la eliminatoria será vital ir a buscar los partidos de local y no aplicar la misma fórmula de esperar al contrario. Eso solo pasará en otros territorios y no en suelo venezolano. Se ha mostrado que sí se puede ser ofensivo pero contra Argentina no hubo esa sensación: el rival entendió a qué juega Venezuela y con anular a las balas en los extremos le bastó para controlarlo a placer.

Ahora, un punto que tiene mucha relevancia. La suspicacia también jugó y mucho. Solo se tuvo un parte oficial de las lesiones de Peñaranda y Figuera, pero nunca nada relacionado a lo que pasó con Villanueva, Osorio y Feltscher. ¿Qué tenían? ¿Por qué no se contó con ellos? ¿Por qué terminó Yangel como central contra Argentina, una posición lejos de su naturaleza? ¿Por qué Villanueva no estaba disponible en el último partido y sí Osorio pero en el banco, cuando ha demostrado que es el defensor en mejor forma de todos los que llevó a Brasil Dudamel?

El empeño en contar con Peñaranda acabó por terminar de lesionarle y la presentación de Soteldo, cuando con él se contó, terminó por hacer ver que hubo una equivocación importante en la convocatoria. La gente merece que se le explique por qué no se informaron esos detalles.

Que sirva todo esto para que se corrija, se trabaje y no se falle más. Vienen más amistosos para seguir puliendo la idea, una que se pone a prueba nada menos que contra rivales continentales en la Copa América, ensayo real de lo que vendrá a partir de marzo próximo. A Dudamel debe quedarle algo claro: ya son tres años en el cargo y la generación que maneja, joven en muchos aspectos, pero con la madurez de jugadores que se han curtido en batallas continentales, debe ya responder en todas las formas requeridas a lo que quiere su seleccionador.

Hay tiempo para seguir ensayando hacia Catar, pero hay que acompañarlo con juego, alternativas y resultados.