¿Qué pasó después de Suwon?

Deportes TLT

Por: Fabrizio Cuzzola (@FabriCuzzo22)

Transcurre el once de junio del 2017. Venezuela está en la boca del mundo del fútbol porque -asombrosamente- está a tan solo minutos de jugar la final de una Copa del Mundo, en la categoría Sub-20.

A pesar de que el fútbol venezolano se mantenía avanzando constantemente con la exportación de sus futbolistas a las principales ligas de Europa y Sudamérica, así como los resultados obtenidos -tanto en los torneos juveniles como en la selección mayor- el pase a la final en Suwon representaba quizás el logro más importante para una selección venezolana en todas sus categorías.

Pasado el tiempo hoy día se pueden evaluar factores que en aquel entonces no se tuvieron en cuenta por la algarabía del momento: Venezuela se puso en la palestra de muchos clubes extranjeros, que vieron en el fútbol venezolano una ventana emergente para fichar jugadores de calidad y poco coste, pero a nivel interno se desvirtuó un poco la histórica proeza de los jugadores vinotintos.

Y es que a tres años de aquella medalla de plata, el fútbol venezolano en cuanto a infraestructura no presenta una mejoría notable que permita ilusionarse con seguir generando talentos que se marchen al extranjero. Si bien, Venezuela sigue produciendo futbolistas y sacándolos del país a edades tempranas, la opinión pública arropó de tal manera a los integrantes de este plantel que no se permite ver los errores que han cometido en sus carreras y evaluar libre de sesgo sus rendimientos.

Un campeonato juvenil

En todo deporte, el resultado es lo que llama la atención de quienes lo siguen. En la planificación de un cuerpo técnico y el deseo de un jugador nunca puede estar el deseo de perder. Sin embargo, la victoria pasa a segundo plano en toda competencia de futbolistas juveniles, ya que la prioridad en éstas es formar, por encima de obtener resultados rutilantes.

Por lo tanto, tener la creencia de que un futbolista no puede ser cuestionado por integrar un plantel subcampeón del mundo en categorías menores resulta errado, ya que todavía tienen por delante una serie de pasos pendientes que dar para continuar con su evolución futbolística. Preocupa en cierta medida como ciertos integrantes de esta plantilla Sub-20 como Josua Mejías o Adalberto Peñaranda arremeten contra medios y periodistas que analizan su situación en el balompié extranjero.

En cuanto a la opinión pública, el argumento de: “Con Dudamel, Venezuela llegó a un subcampeonato del mundo” se convirtió en la respuesta preferida contra los detractores en la gestión del entrenador. No es lo mismo dirigir a una selección cuyo objetivo es formar a sus jugadores pensando en un debut en la mayor que entrenar con el objetivo de clasificar a un mundial. Tampoco es igual preparar un partido de categorías juveniles que uno de primer nivel.

Después del mundial, medios y fanáticos comenzaron a acoger la idea de que Rafael Dudamel estaba listo para dar el paso a la vinotinto de mayores, al igual que una serie de jugadores que no habían completado su formación a nivel juvenil, apoyándose en los resultados de competencias en categorías menores. Pocos pensaron en analizar la diferencia que implica saltar de una Sub-20 a la mayor.

Una generación que ha sabido aprovechar

Si algo no se puede negar, es que hay elementos de esa selección Sub-20 que si han afrontado con la madurez necesaria el siguiente paso en sus carreras. Esto, se ha traducido en éxitos que los tienen hoy en día en la palestra del fútbol internacional. El primero en dar el salto fue el delantero Sergio Córdova, quien tras finalizar contrato con el Caracas Fútbol Club logró ubicarse en el F.C. Augsburg de la Bundesliga. Por la otra banda de esa selección corría Yeferson Soteldo, hoy con el dorsal ’10’ del Santos tras pasos por Huachipato y Universidad de Chile.

También hay que decir que la clave de varios casos exitosos ha sido comprender que los saltos en su carrera tienen que darse de manera gradual: Wuilker Fariñez se probó primero en la liga colombiana antes de pensar en el fútbol europeo, Ronald Hernández por su parte se prepara pasando por ‘ligas trampolín’ (Noruega y Escocia), para tomar experiencia europea antes de llegar a un equipo importante. Algo similar se puede decir de Yangel Herrera, que quemó su etapa en la MLS antes de saltar a Europa y demostrar su valía en Huesca y Granada.

Jan Carlos Hurtado, Samuel Sosa y José Rafael Hernández también merecen una mención en este rubro. Este último se probó en los Estados Unidos como lateral izquierdo y volante central, pero ahora tomó la decisión de volver al fútbol venezolano con Atlético Venezuela. Allí, espera retomar el ritmo competitivo para volver pronto al extranjero. No tiene prisa, sabe que con apenas 22 años le queda mucha carrera por delante.

Jan asume con gallardía la presión de ser el centrodelantero de Boca Juniors tras un paso por Gimnasia y Esgrima La Plata, y a pesar de ser foco de críticas en ciertos sectores de la afición xeneixe se mantiene trabajando por un puesto en el equipo de Russo. Caso similar al de Ronaldo Lucena, quien estando en uno de los grandes de Colombia como el Atlético Nacional busca convencer a Juan Carlos Osorio para quedarse en el ‘verdolaga’, luego de pasar cedido por Deportivo Táchira y Jaguares de Córdoba.

Sosa por su parte termina de formarse en el Alcorcón del fútbol español, luego de tomar rodaje en Argentina con la reserva de Talleres de Córdoba. Nahuel Ferraresi en Porto B afronta su primera pasantía europea, luego de tener rodaje en Argentina y Uruguay con su ficha perteneciente al Grupo City. A presente no parecen ser pasos rutilantes, pero para el héroe vinotinto con su cobro de tiro libre ante Uruguay y el hijo del famoso ‘Pocho’ Ferraresi son experiencias necesarias para asentarse en el siempre exigente fútbol europeo.

La moraleja

El aficionado y periodista que cubre fútbol venezolano debe aprender a dimensionar los logros que se obtienen. Un campeonato juvenil es importante, hay que celebrarlo y su obtención refleja que -efectivamente- los jovenes talentos se mantienen en constante crecimiento; pero no por eso debemos olvidar que son campeonatos juveniles y que todavía a nivel de selecciones mayores Venezuela no tiene trofeos en sus vitrinas.

El futbolista debe entender que seguir trabajando es clave si quiere mantenerse en el mismo nivel que lo llevó a obtener un buen resultado deportivo. Mantener la humildad y respetar que los pasos para ser un jugador de élite se deben dar poco a poco.

Y el dirigente, comprender que este tipo de resultados son obra y gracia del trabajo de un grupo de jugadores y cuerpo técnico preparado para esta misión. Disponer de infraestructura que favorezca la formación de futbolistas y dotar de herramientas a los entrenadores que hacen vida en Venezuela puede marcar diferencia a nivel de categorías menores y formación de talentos. Eso y respetar los procesos de cada entrenador son factores claves que pueden llevarte a una serie de victorias, o de fracasos.