12 años después, Marco regresó

Miguel Santana

A Marco Vivas no le tiembla el pulso para ser directo y conciso. Fue parte del Aragua Fútbol Club que ganó la Copa Venezuela 2007, logro que obtuvo al lado de Kike García, Yoimer Segovia y Luigi Palomino, hoy compañeros de trabajo en el cuerpo técnico del elenco aragüeño, buscando reeditar lo que una vez juntos llegaron a alcanzar, pero ahora bajo el propósito de enseñar a las nuevas generaciones lo que por años ellos aprendieron. Maracay le trae agradables recuerdos, porque fue en esa ciudad donde muchas cosas alcanzó de la mano con el histórico entrenador Rafael Santana Fontes, con quien ascendió a la máxima categoría del balompié venezolano cuando fue llamado a ser parte del combinado aurirrojo.

Aunque las tardes han pasado, en su mente está fresco el recuerdo de aquella noche mágica, cuando adolorido y acalambrado, salió del campo tras haber sudado hasta la última gota bajo la premisa de alzar aquel hermoso trofeo. Fue un futbolista cuyos hechos hablaban solos, entendiendo que con el pasar del tiempo, su determinación lo convertiría en algo más que jugador. El caraqueño sabía que sería entrenador, no sin antes disfrutar de aquel periplo en cada rincón del país, convirtiéndose en una persona respetada en los escenarios que visitaba.

Como cada final representa un recomenzar, nunca dejó de sentirse atleta. Todo lo contrario: es ahora un futbolista retirado del ejercicio, pero sin nunca despojarse de su oficio primario, porque para inculcar hay que saber, y en tal sentido, demostrar. Fue así como, dirigiendo en las categorías inferiores de Metropolitanos, sostuvo un duelo de altísima exigencia frente al Atlético Venezuela, demostrando calidad en la toma de decisiones. Ese partido marcó el inicio de una conversación con alguien muy conocido.

“Kike era el técnico rival, y me felicitó por la manera como planteamos el partido. Para mí, más que un placer, eso significó una gran responsabilidad, porque si él se estaba fijando en mi trabajo era porque algo bueno vendría con el futuro. Meses después tomó la dirección técnica del Deportivo Petare y me llamó para ser su mano derecha, pero en ese momento las condiciones no estaban dadas para que trabajáramos juntos, cosa que sabía que en algún momento se iba a dar”, explicó mientras hacía un viaje hacia el pasado.

Pero no pasó mucho tiempo para que ambos amigos llegasen a El Líbano, donde García tenía tres años dirigiendo y un importante prestigio ganado. Vivas fue su asistente, y a miles de kilómetros demostró que lo alcanzado en Venezuela fue más que suficiente para cruzar fronteras. Fue así como el dúo dinámico tomó forma, demostrando, fuera del Orinoco, que valía la pena creer que escribir un capítulo dorado en la tierra que los vio nacer era una asignatura pendiente. Aragua llamó a la puerta, para que así todo fuese inmejorable.

“Cuando nos enteramos del interés que tenían por nosotros, nos emocionó la posibilidad que significó ser parte de esta gran familia, con la que nos sentimos identificados. Todo se dio muy rápido, con muchísima seriedad y hasta ahora, nos han cumplido con cada una de las cosas que hemos pedido. Nuestras expectativas pasan por trascender al mando de este equipo, para volver a ver al Hermanos Ghersi lleno en su totalidad”, dijo.  

También su enfoque va dirigido hacia las divisiones inferiores del cuadro con sede la “Ciudad Jardín” de Venezuela, porque fortalecer el nivel de quienes desde abajo están trabajando con la ilusión de ganarse un puesto en el primer equipo, es fundamental para fortalecer un proyecto que se prevé tenga larga duración. Es esta una gran oportunidad para demostrar no solamente lo aprendido afuera, sino como formador natural.

“En el fútbol muchas veces se habla de lo que vamos a hacer, y no terminamos haciendo realmente lo que pensamos. Por eso, nuestras únicas promesas son las acciones que vamos a tomar para que los aficionados y quienes hacen vida en el equipo, estén contentos. Queremos ser competitivos, pero también realistas, y trazarnos metas en función de nuestras verdaderas pretensiones. Lo único verdaderamente seguro es que vamos a plantarle cara a cualquier rival que se nos presente, fortaleciéndonos mucho de local, como era el Aragua Fútbol Club de hace algunos años atrás”, agregó con total determinación.

Es este el momento exacto para que su nombre se escriba sobre la hoja de una historia con éxito como nombre de portada. Consigo siempre va un cuaderno, útil para anotar tantas cosas como perciba, todo con el deseo de convertir cada debilidad en una nueva fortaleza. Eso tiene solamente una razón de ser: no solo basta ser bueno, hay que ir por más.