Navegantes del Magallanes: renovar sin perder

Vanessa FereiraBeisbol, LVBP

Ya pasó una década de aquel momento en el que Navegantes del Magallanes, al igual que toda su fanaticada, la pasaba mal por no ver a su equipo en la fiesta de enero y se avecinaba el momento más peligroso para equipos de tradición, ése al que todos los gerentes temen: renovar sin perder.

Pasaba la temporada 2008-2009 y en las filas de la nave turca se veían a peloteros como Richard Paz, quien en el año 2002 saltó de alegría por haber conquistado un título en Maracay ante los Tigres de Aragua. Esa misma fecha, eran los tiempos de un cansado Edgardo Alfonzo, que a finales de los años 90, su espíritu desafió las probabilidades y la presión del juego y la transformó en un estímulo para darle el título a su club. También era el tiempo de un quejumbroso Richard Hidalgo, pelotero que todas las tardes debía pasar por la cama de fisioterapia para estar a tono; pero que al igual que Alfonzo, brilló en los años 90.

Magallanes necesitaba sangre nueva, misma medicina que parece requerir ahora y que su dirigencia lo toma en cuenta al dejar en libertad a un pelotero como José Gregorio Martínez, de 32 años, y cuya línea de trabajo de por vida con los navieros fue de .279 de average (262-73) además de un cuadrangular y 30 remolques y 25 juegos de experiencia en postemporada.

Sin embargo, no parecía el tiempo del retiro para Mario Lissón, pelotero que irrumpió a la LVBP con los Leones del Caracas en la zafra 2006-2007, y que para la época destruyó el picheo naviero; pero que rápido se ganó la admiración respeto de los fanáticos del Cabriales; pues en apenas siete años, el caraqueño se convirtió en el jonronero histórico de la nave con 53; además de ser protagonista del bicampeonato turco en las zafras 2012-2013 y 2013-2014.

Otro que se va, es el lanzador zurdo Carlos E. Hernández, cuya condición de zurdo le permitió estar unos años más en la pelota. Con 38 abriles y un WHIP que pasó los 2 puntos el año pasado, era un riesgo tanto para Magallanes como para el propio jugador, asumir un reto deportivo como atleta activo.

Por su edad, cualquiera pudiera pensar en un retiro de Endy Chávez, ya suma 40 años, pero sus números le permiten perseguir metas, como la de lograr los 600 indiscutibles de por vida con el uniforme eléctrico. Está a sólo 26 del número redondo y que le ubicará como el segundo pelotero en la historia del único club centenario de nuestro béisbol con 600 imparables, acompañando a Luis Camaleón García.

De ese Magallanes exitoso de principios de década, donde estuvieron cerca de lograr un tricampeonato, sólo queda el recuerdo de sus peloteros, y las añoranzas de sus fanáticos porque los “novatos” de la época (José Altuve, Elvis Andrus y Pablo Sandoval) vuelvan.

Pero la tarea complicada para Magallanes será desarrollar un grupo competitivo que les permita renovar filas y, justamente en ese proceso, tratar de no caer en la derrota mientras las nuevas piezas se acoplan tal y como ocurrió hace tres años.

El núcleo parece estar con el receptor ligamayorista Luis Torrens a la cabeza. El criollo refrescará una posición cuyo promedio de edad para Magallanes en 2017 fue de 30 años (al término de la campaña), además de Albert Martínez que fue determinante con su colaboración de 40 impulsadas en 55 compromisos.

De igual manera, siempre el apuro de agregar nuevo talento ofensivo es menor al que significa sumar jóvenes en el staff de picheo, peligro que asumió el club azul en la contienda 2016-2017 y cuyo resultado a priori fue una eliminación, pero que al año siguiente rindió frutos con la clasificación al sumar 35 victorias.

Por: Diógenes Nazar

Foto: Cortesía LVBP