Los Orioles de “ultimor”

Luisa TablanteBeisbol, Deportes, MLB, Opinión Deportes

Por: César Arriba (@LaTeleTuya)

En temporadas recientes, disfrutamos de un equipo oropéndola competitivo. Algo saludable para el béisbol porque los de Baltimore siempre han sido un “team” más simpático que un cuñado con plata. A punta de Machado, pitcheo relevo y batazos más largos que despedida de borracho, estos muchachones invitaron oficialmente a sus seguidores a soñar.

En 2017 el sueño terminó en pesadilla, con Linda Blair dándole vueltas a la cabeza buscando las razones que explicaran cómo un equipo diseñado para trascender a octubre terminó llegando detrás de la ambulancia.

Para 2018, la consigna fue pasar la página y tratar de exprimir las últimas gotas de Manny Machado con este uniforme en función de un proyecto de conquista, a pesar de contemplar desde la acera de enfrente como los Yankees conformaban una alineación más temible que Clint Eastwood molesto cuando se le cae el internet.

Y a pesar también de ser Boston una referencia de éxito en temporada regular al menos, con ese grupo de talentosos herederos de los Rice, los Evans y los Ortiz, los Orioles se veían, se sentían de verdad con chance de meterle un par de cachetadas a los arrogantes archirrivales de gran mercado en el este de la americana.

Pero la nueva temporada no ha podido ser más choreta para ellos. Otra vez son los Orioles de “ultimor”. El pitcheo en modo “gata ladrona” en la mayoría de los compromisos, los que tienen buenos números individuales en ofensiva, caso Manny, no han podido afectar positivamente los logros colectivos, o sea, las victorias.

Hay “figuras” cuyos números me recuerdan la época cuando yo jugaba; un desastre. Están los lastimados también. Una novela lacrimógena para los fanáticos, que ya no piensan en ganar, sino en tratar de no caer en depresión severa cuando sus “Avengers” Machado y Britton les dejen la peluca.

¿Cómo un equipo con Schoop, Trumbo, Davis, y Adam Jones no puede producir para ganar? Ese es un misterioso caso para que se entretenga un rato Sherlock Holmes.

Quizás me tocará preguntarle a algún sabermétrico sobre las causas de tan pobre comienzo para este conjunto. Veremos si obtengo alguna información valiosa. Aunque para mí, hablar con un sabermétrico es como hablar de fútbol con un alemán; pero con un alemán que no sabe papa de español.