Joselo y la risa perpetua

Alba PenaVariedades

Por: Luis Peña

 

Un día, un periodista le preguntó al cómico que dónde vivía, y este respondió: “Vivo en una casa de dos plantas: una es de mango y otra es de mamón”, y rompió la respuesta con su propia carcajada. Ese era él, así era Joselo.

Si decimos José Manuel Díaz Márquez (Barbacoas, Aragua 1936), nadie sabrá de quien se trata. Pero si decimos Joselo, aparecerán las risas y algunas de las muchas frases que dejó como impronta en el lenguaje cotidiano y popular en nuestro país:  “Billete mata galán”; “Lindo chico, peeeerooo…”;  “¡Critican por criticar!”; “¿Eres molusco o eres marisco?”; “Él se dejó de eso” o “¡Niiiiiñooo!”, entre otras, que aún aparecen en cualquier calle de Venezuela.

Y ese es el legado de comicidad del actor, comediante y cantante aragüeño. Alguien con un enorme talento para hacer reír con un lenguaje sencillo y que tuvo arraigo en nuestra sociedad.

Su éxito, fue la improvisación, pues no memorizaba los libretos y tenía que inventar.

Joselo tuvo el talento para hacer reír, sí, pero al mismo tiempo tocó temas políticos, parodió al sistema de la época, planteó sanamente lo socio-económico y su abismal brecha. Todo eso, a través de la risa.

Personajes como: El mendigo; El pavo Lucas; el barbero; el doctor Chimbín; el licenciado Esparragoza; el adeco/copeyano o Canuto, hicieron reír durante décadas a varias generaciones, a un público sin distinción de edades.

Joselo está en la memoria, en la cotidianidad y en la cultura popular de nuestro país. Incluso para parte de una generación que no lo disfrutó en su plenitud. Allí también reside parte de su legado.

El inolvidable cómico, murió hace 6 años, un 5 de enero de 2013. Celebremos, también con alegría, la vida de Joselo y lo que genera: una risa perpetua.