¡Ramón, como en las finales!

Alba Pena Beisbol, Deportes, LVBP, MLB

Por: Miguel Santana (@Santanadeportes)

Mientras todavía huele a Navidad, la insoslayable alegría recorre los espacios del histórico José Pérez Colmenares de Maracay, donde cada grito representa la consecución de un éxito sin igual. Bob Abreu acaba de ser ponchado, y Francisco Buttó se adjudicó un juego salvado que nunca será olvidado. Fueron siete compromisos de alta intensidad, para que al final los Tigres fuesen reyes del rectángulo selvático.Es un momento que deberá ser enmarcado, y a su vez, fue la primera vez que Cumaná y la “Ciudad Jardín” tuvieron un ídolo en común.

Los focos apuntan a Miguel Cabrera, mientras Eddy Díaz luce con orgullo el MVP. Ronny Cedeño y Luis Rodríguez apuntaban a lo inmenso, pero el nuevo receptor bengalí se exhibe a lo grandeliga, sabiendo que de su bate nacen motivos de terror rival. Con Pastora de los Llanos demuestra que un solo palo no hace montaña, pero en Aragua ha encontrado su lugar ideal. Es campeón, tanto como aquellos quienes se reportaron desde el momento uno.

Tiempo después, el timón es de Ramón, y aunque haya sido navegante, prefiere erigirse como líder de una manada que buscará rugir con fuerza. Dicen los entendidos que, en el béisbol, los receptores tienen grandes posibilidades de ser managers a futuro, y dicha premisa se ha cumplido en la cueva. Sus pasantías como coach de banca en Tiburones de La Guaira y Magallanes, sustentan los motivos de su elección como piloto, pero ahora estará frente a la exigente afición aragüeña, acostumbrada a irse a casa con la razón de su lado. Él lo entiende.

Y es que, Hernández cala en los Tigres como dos anillos en sus dedos. Con sus batazos sensacionales, alquiló un espacio en la casa que David Concepción construyó, para que el mismo tiempo se encargase de hacerlo propietario de la primera habitación. En el clubhouse estará, con el line up en sus manos, siendo el ejemplo de la juventud, y una figura que infunda respeto. Nadie tiene experiencia hasta que comienza, y este cuento comenzó.