El destino de Egipto en Rusia: Salah (así esté entre algodones) y 10 más

Luisa Tablante Análisis, Deportes, Fútbol, Opinión Deportes, Rusia 2018

Por Fryddmar Alvarez (@LaTeleTuya)

El túnel del Estadio Olímpico de Kiev era atravesado, esta vez en dirección distinta a la que media hora antes 22 estrellas cruzaron con la intención de llevarse el máximo trofeo del fútbol mundial a nivel de clubes. Las lágrimas de desconsuelo corrían por las mejillas de uno de esos sufridos astros, quien desesperado, se frotaba una y otra vez el hombro izquierdo, acaso esperando que la mágica fricción curase de forma milagrosa el mal que le hizo perderse el partido de su vida. Lloraba Mohamed Salah y con él, lloraba todo un pueblo, que con el alma en vilo, teme lo peor de su máxima estrella desde Mohamed Abu Trika , el “Zidane Egipcio”.

Al menos, en un rincón del oeste de África, el resultado de la final de la Champions entre el Madrid y Liverpool había pasado a segundo plano; todo era confusión, informaciones cruzadas con respecto al estado de salud del hombro del astro faraónico y su presencia o no en el Mundial apenas en tres semanas; era un asunto nacional, casi de Estado.

La explosión del extremo del Liverpool en este ejercicio futbolístico fue tal que se atrevió a tutearse con Cristiano y Messi en ese diálogo de dos por todos los premios que redondean al “mejor del mundo”, eterno debate que siempre tiene al portugués y al argentino de protagonistas. Faltará saber si el nivel de Salah este año lo podrá mantener por otros, y así pelearle también el título como mejor jugador africano de la historia a George Weah o Samuel Etoo, pero esa es otra discusión, aunque está más que justificada la ilusión de todo un país, sus lágrimas y su angustia.

Minutos después, hubo destellos de esperanza. Algunos medios egipcios habían reseñado, citando como fuente a familiares directos del ídolo, que sí llegaría a Rusia, que el hombro no presentaba fractura y que a pesar de la gravedad de la lesión, estaría haciendo fútbol en dos semanas. En la rueda de prensa postpartido, el sombrío rostro de Jürgen Kloop, colocaba tempestades en el horizonte nuevamente: “Aún no podemos determinar el alcance real de la lesión, pero es grave, nuestros médicos creen que no llegara al Mundial”.

Cómo llegó

Lejos de volvernos monotemáticos al escribir sobre la selección egipcia centrándonos en Salah (quien es tan popular en su país que sacó un millón de votos en las últimas elecciones presidenciales sin ser candidato), tome usted en cuenta que estamos en presencia de un jugador especial, de esos que rinden y son determinantes tanto en su club como con la casaca nacional.

El mediapunta fue el líder goleador de su selección por segunda clasificación consecutiva (en la Eliminatoria rumbo a 2014 fue el máximo artillero africano con seis y en esta con cinco, amén de máximo asistidor con cuatro).

De su botín izquierdo, salió el disparo cruzado que con mucho drama (un penalti al 94’) devolvió a Egipto a un mundial después de 28 años al vencer 2-1 a Congo en el penúltimo partido de la clasificación. Pues sin temor a equivocarnos, no existe en Rusia 2018 un jugador más determinante que Salah en Egipto y que me disculpe la Argentina de Messi, el Brasil de Neymar o el Portugal de Cristiano.

Cualquier aspiración, cualquiera sea la meta o el asunto por hacer de los africanos, pasa por Salah. La llegada de los “Faraones” a su primer mundial en este siglo, luego de testimoniales participaciones en las citas del 34 y del 90, fue tranquila y sólida, a pesar de compartir grupo con buenas selecciones como Ghana y Uganda.

Solo una derrota contra estos últimos en condición de visitantes fue el único apuro que pasaron. Sellando la clasificación en el penúltimo partido del grupo ante Congo -eso sí, con mucho drama-, es que el famoso penal cobrado por Salah llegó en el último minuto del partido, con un estadio a reventar y todo el país ligando por TV.

De esta forma, “Los Chicos del Nilo” regresaron al mundial, luego de aquella exótica participación en Italia 90, refrendando su rica historia continental, donde son el máximo ganador de la Copa Africana de Naciones y que hacía distorsión al cotejarla con su historial mundialista.

El plantel

De la lista preliminar de 30, llama poderosamente la atención que el promedio de edad es de 26.8 años, es decir, una edad media con coqueteos con la juventud, con hasta 10 sub 25 en la convocatoria. Ese promedio de edad podría ser aún menor si no estuviese Essam El Hadary, conocido como el “Africa Buffon”. El legendario guardavallas llegará a Rusia con 45 años de edad y como candidato a destronar a su colega de posición, el colombiano Frayd Mondragón (43) como el jugador más longevo en actuar en un mundial.

Su presente le da para estar en la lista, más allá de lo anecdótico, puesto que mantiene el nivel de ser élite en su posición y su experiencia será vital en un grupo joven y con poco roce internacional. También la lista presenta 18 jugadores que hacen vida fuera de Egipto (12 de ellos en Europa) y 12 de la Liga Premier Egipcia, la mitad de ellos del todo poderoso Al-Ahly, el club con más pergaminos en la Riviera del Nilo.

Entre los defensas, destaca la pareja de centrales Ramy Rabia y Ahmed Hegazy, ambos con años en la posición y con presente en Europa, especial atención a Hegazy con su juego aéreo bastante peligroso en ambas áreas. En el centro del campo, Mohamed Elneny, del Arsenal inglés, es el referente, no solo por sus años en Inglaterra, sino por lo que significa en el esquema y es que el “jugón” en el doble pivote de Cuper fue el único de los Faraones en actuar en todos los partidos de las Eliminatorias.

En cuanto a la segunda línea de volantes, a parte del omnipresente Salah, hay que ver a Radamen Sobhi, un extremo que arranca desde la izquierda para hacer diagonales y que actúa en el Stoke City de la Premier League británica. Adelante, el ariete “9” es Koka del Braga portugués, de estos puntas con olfato y que le gusta jugar entre los centrales contrarios. En la banca, quizás las alternativas más vistosas, están en el medio campo, destacando el volante del Atromitos griego Amr Warda.

La figura

Si esta nota se hubiese escrito ates de la final de la Champions, por su obviedad, ni siquiera nos hubiésemos molestado en postular este ítem, pero, ante la presencia o no de Salah, este ítem se vuelve una prudente interrogante. Quizás por la responsabilidad que tiene en el equilibrio y la gestación del juego, el volante Mohamed Elneny pase a ser la individualidad más importante, pero ni cerca de lo que puede o pudiera representar Salah. Insistimos en que hay que prestarle atención a Sobhi por la banda izquierda; su vértigo y desparpajo, ahora más que nunca, son necesarios.

El técnico

El argentino Héctor Cuper llega a su primer Mundial. Trotamundos del fútbol, ha dirigido en su natal Argentina, y en su pasaporte tiene sellos tan prestigiosos como exóticos como España, Italia, Turquía, Emiratos Árabes y también tiene experiencia como seleccionador en Georgia.

De su mano, los faraones terminaron como Subcampeones en la Copa Africana de Naciones. Sus equipos suelen jugar duro, con doble líneas en el centro; tienden a ser buenos en la pelota parada, pero suelen ser flojos en tareas defensivas en especial a la contra. Esos rasgos los ha mostrado la selección egipcia a su mando.

El sistema (4-2-3-1)

Egipto, como la mayoría de las selecciones del noroeste de África, suele jugar bien con la pelota, la sabe tratar y busca a través de la posesión, gestación y los circuitos a ras de suelo dominar los encuentros a diferencia del resto de las selecciones africanas que se basan más en el poderío físico y en el vértigo.

Es una selección con carácter técnico y conciencia colectiva táctica. Normalmente juegan 4-2-3-1. Los laterales tienden a proyectarse en bien escogidos momentos, en el medio un volante central gestador (Elneny), al lado de uno de carácter más de corte; delante de ellos juegan tres mediapuntas, dos tipos “wing” en cada costado y un “tricuartista” o “9 y medio” más que un enganche, con mucha dinámica entre ellos en base a los desbordes y las diagonales, para alimentar al “9” ariete o aprovechar los espacios que este genere, los volantes de primera línea son buenos en la segunda pelota.

Cuando defiende el equipo de Cuper se parte en dos bloques: el primero compuesto por los tres mediapuntas y el 9 quienes ahogan al rival cuando este pretende salir jugado desde atrás. Desde la segunda línea de medios, estos se repliegan y hacen un bloque escalonado de 6 para aguantar al rival.

Pronóstico

Enmarcada en el Grupo A, si bien la tarea de trascender era compleja, había luces al compartir con un cabeza de serie que resulta un flojo local como lo es Rusia, un campeón del mundo y primera potencia del grupo en Uruguay y un viejo conocido como Arabia Saudita.

El favoritismo de los uruguayos es uno de los más claros. La discusión era el segundo del grupo y muchos apuntaban a los Faraones con Salah, luchándoselo a los locales. Ahora el panorama es diferente. De llegar el mediapunta del Liverpool, lo hará entre algodones y a la ya difícil tarea de trascender se le suman dos obstáculos más: el calendario y la historia.

A los de las pirámides le tocan los rivales más complejos de inicio. El debut será el 15 de junio ante Uruguay en Ekaterinburgo y luego 4 días después se verán las caras en San Petesburgo con Rusia con todo el público en contra.

Las ansias y la incertidumbre pudieran torpedear la gesta de puntuar en alguno de los dos compromisos al menos, para llegar con chance el 25 de junio en Volgogrado ante los Sauditas, selección de la cual conocen a varios de sus jugadores puesto que varios egipcios hacen vida en su liga.

Las apariencias indican que será muy difícil salir bien parado de los primeros dos compromisos y que la asignación histórica de ganar su primer juego en mundiales, si bien podría llegar, no alcanzará para trascender de ronda para esta generación, considerada por algunos, como la mejor del fútbol egipcio.