Alfredo Sadel, un artista para la eternidad

Luisa TablanteVariedades

Figuras

Por: Edyanir Cardozo

En este pequeño espacio recordaremos a grandes venezolanos que marcaron huella en diversas áreas, no solo en el país sino a nivel mundial dejando el nombre de Venezuela en alto. Hoy recordaremos a…

Manuel Alfredo Sánchez Luna, mejor conocido como “Alfredo Sadel”, nació en caracas, en 1930. Fue un cantante y compositor que desde su niñez mostró su interés por la música participando en el coro del colegio donde estudiaba, pero debido a la situación económica de su familia tuvo que abandonar sus estudios.

Pero dos padres salesianos, el padre Calderón y el padre Sidi, fascinados por la inclinación musical del joven, decidieron ayudarlo impartiéndole clases de música y arte escénico convirtiéndose estos en los forjadores del futuro del tenor venezolano.

Su primera presentación fue en la Catedral de Caracas, cantando el Ave María, culminando con una ovación de aplausos de los asistentes. Aparte del canto, tenía otras habilidades poco conocidas como la pintura y el dibujo.

Sus obras fueron publicadas en dos medios importantes de la época hoy en día desaparecidos: el diario La Esfera y la revista de humor Fantoches. Gracias a ello trabajó también en una agencia publicitaria y de este modo pudo ayudar a su familia económicamente y logró pagar su sueño: la grabación de su primer disco.

Posteriormente participó como cantante en una presentación pública, en la cual había varios artistas con el mismo apellido de él, así que decidió modificarlo. Utilizó la primera sílaba de su apellido, “Sa”, y le agregó el “Del”, en honor a Carlos Gardel, artista que él admiraba; de este modo nació su nombre artístico Alfredo Sadel.

Fotografía: Panorama

En 1946 Mario Suarez lo apadrinó y lo ayudó a conseguir una beca y acceso a unos estudios para que ensayara. Al año siguiente ingresó como cantante en un programa de radio en Caracas.

Después logró firmar un contrato con una disquera en 1948, grabando un disco que fue un éxito en ventas y marcó el ascendente inicio en su trayectoria musical.

Desde 1950 comienza su internacionalización realizando una serie de conciertos y participando en películas de cine en varios países como Cuba y México, con grandes figuras de la época como: Miguel Aceves Mejías, Evangelina Elizondo, Javier Solís, Sara García, entre otros.

También logró firmar un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer. Luego, su carrera en el cine culminó con la película “Martin Santos, El Llanero” una coproducción mexicana y venezolana, la cual tenía música de Juan Vicente Torrealba y José E. Sarabia.

En 1961 participó en una gira de zarzuela por varios países de Europa, y fue el primer cantante lírico venezolano en llegar a Siberia. En seguida la gira continuaría por Latinoamérica

Para 1977 vuelve a su nación e intenta introducir la ópera en el país organizando una temporada en la Universidad Central de Venezuela y en otras ciudades. Hizo lo mismo con la Zarzuela.

Más tarde viajó por Latinoamérica y los Estados Unidos realizando una serie de conciertos. Lamentablemente murió el 28 de junio de 1989, aquejado por un cáncer óseo (cáncer en los huesos), a la corta edad de 59 años.

En total, Alfredo Sadel grabó más de 2.000 canciones, obteniendo una fama comparable en la actualidad con la de Ricky Martin. La fundación que lleva su nombre se encuentra recopilando sus discos con tecnología digital, en una serie llamada “Documentos Alfredo Sadel” para que su voz y su memoria estén presentes en la cultura venezolana.

Este gran tenor venezolano obtuvo grandes logros como cantante lírico pero nunca se olvidó de sus raíces ya que seguía interpretando canciones populares venezolanas.

Fotografía principal: Globovisión