20 en Primera: ¿Y las prioridades?

Vanessa FereiraAnálisis, Fútbol, Futve, Opinión Deportes

EN LA CABINA

Carlos Domingues
Twitter: @CDominguesP

Fotografía: Cortesía Prensa Deportivo Lara

Sin ser periodista, siento una responsabilidad enorme con mi vocación, que es ser comunicador deportivo. Cada palabra que digo tanto en radio, televisión como las que escribo en cualquier espacio, siempre son medidas, son evaluadas, porque comprenden todo lo que a partir de ahí pueda ser mi credibilidad. Y el mayor patrimonio de un comunicador es su credibilidad, como me ha enseñado Humberto Turinese.

¿Por qué digo esto? Porque cada temporada de fútbol venezolano que termina, siempre resulta ser diferente a lo que le contamos a la gente en los distintos medios durante toda esa campaña. ¿Saben en qué aspectos para ser más específicos? En el tema de los descensos. “¡Partidazo en la última fecha!, Portuguesa se enfrenta a Anzoátegui con la permanencia en juego, el que pierda tiene pie y medio en Segunda División”, decimos. Y el partido se juega, los futbolistas se baten en cruda lucha por los tres puntos. Pierde uno, gana el otro. Termina la jornada 34 (ahora será en la 38) y lamentamos los descensos. Somos solidarios con las aficiones que pasan uno de los tragos más amargos que tiene el fútbol. Y todo termina siendo una pantomima.

Mientras nosotros nos amparamos en la nobleza y pureza del fútbol, con sus dramas y emociones, por detrás ya todo estaba arreglado. “Nadie desciende y jugamos 20 en Primera el año que viene”, era un secreto que corría en los mentideros del fútbol incluso fechas antes que se jugara la última jornada. Que Metropolitanos estaba esperando que Anzoátegui no pagara la deuda para quedarse en Primera, era lo primero que se escuchaba y ahora hasta el que quedó último seguirá en la comparsa de la máxima categoría.

¿Por qué se violan los reglamentos de tan fácil manera? No hay nadie, salvo los beneficiados, que no coincida en que 20 equipos en Primera es un exabrupto. Los mejores futbolistas venezolanos emigran rápido y ahora con la situación económica del país se van hasta los no tan buenos. Le invito a darse un paseo por el mercado de fichajes de este fin de año y vea los destinos y nombres de hasta chamos que tienen un par de partidos en Primera. 500 futbolistas (cómo mínimo) harán vida este año en la categoría de oro. ¿Tenemos tantos como para que el nivel sea el que necesita nuestro campeonato para despegar?

La razón es evidentemente gerencial. Ahora con la Liga también siendo parte de las decisiones de la organización del torneo, es evidente que hay un peso importante de los movimientos que los directivos quieran hacer. Se evidencia además que la Segunda División es el ostracismo y estar ahí es irse al averno, a la posible desaparición. Los intentos por impulsar la categoría de plata son estériles si nadie quiere ni tiene voluntad de planificarse de acuerdo a las circunstancias competitivas que requiere el hecho natural de encarar una temporada en esa categoría.

Me sigue preocupando que otras prioridades no sean atendidas. Sigue sin quedar claro cómo está el tema de la deuda de los derechos internacionales de transmisión televisiva. Queda sin saber si hay un proyecto claro, una estrategia en común de la liga, de atraer al público nuevamente a los estadios, independientemente de lo difícil y coyuntural que esto pueda ser. Siguen en Primera equipos que no tienen instalaciones aptas para jugar en la categoría y parece que muy pocos buscan resolver esto (El Antonelli con su terreno irregular otra vez será protagonista, Carabobo no sabe dónde va a jugar con el Misael Delgado ya vetado). La temporada que pasó hubo un aluvión de quejas por trampas, partidos con resultados raros, goles extraños y nadie aún se ha dedicado a levantar la voz de denuncia para destapar la olla de los amaños. Parece que en 2019 vamos a tener que seguir conviviendo con eso, lo que también compromete la credibilidad de un comunicador: mientras le contamos a la gente lo que pasa en la cancha, hay cosas que ya están definidas antes. Resurgieron además los fantasmas de los impagos, algo que se creía superado en nuestro balompié. Pasos atrás.

He apoyado siempre el impulso que debe tener la Liga como ente independiente que organice la fiesta del fútbol rentado, pero el tiempo está pasando y hay muchos temas que no se tocan y que, al contrario, se agravan. Atender las prioridades es urgente y no creo que el tema económico pese cuando en pleno comienzo de la crisis los equipos de fútbol se despachaban en medio de sus burbujas financieras.

Vamos, es posible hacer creíble nuestro espectáculo.